Corbata sin calcetines: ¿moda o plaga?

corbata-calcetines-normas-pautas-reglas-00“Nuestros peores enemigos, los que debemos combatir en primer lugar viven en nosotros mismos”; Miguel de Cervantes Saavedra.

      La manera en la que vemos las cosas condiciona nuestra forma de vestir. Relativizando, adaptándonos al medio o siendo fieles a unas normas. Sucede además de manera habitual, que con el discurrir de los años si no vestimos como pensamos terminamos pensando como vestimos. En realidad, estamos exteriorizamos lo que llevamos dentro.

      El uso -o no- de los calcetines cuando se luce una corbata es un simple gesto, pero que permite entrever una predilección por lo purista, o por ser prácticos.

      Liberales o conservadores, merengues o culés, los Rolling o los Beatles, a ó b… los bipartidismos son obtusos cuando ciegan el resto de opciones porque imposibilitan ver el frondoso bosque con los miles de verdes posibles. Sin embargo, si no se mantienen ciertas pautas terminamos confundiéndolo todo en un sinsentido, que no anarquía. Fernando Pessoa explicó este término político con mucho más acierto en su obra El banquero anarquista de lo que yo pudiera hacerlo en este momento.

      Muchos pertenecemos a esa generación en la cual los padres mandaban a sus hijos para casa si no se ponían calcetines para salir a la calle a por ellos. ¡Era una transgresión!. Dios nos libre de retornar a aquellas costumbres, o a calificar a quien no los usan -para acompañar a la corbata- de faltos de estilo. Sin embargo todos coincidiremos en que estamos mezclando la utilización de un complemento formal, como lo es una corbata, con un acto relajado, como lo es el prescindir del complemento para los pies dentro del mismo conjunto. Da la impresión de cómo si uno no se hubiera terminado de vestir.

      Quizá dentro de unos años sea ésta moda -de no utilizar los calcetines siempre que usemos una corbata- la pauta habitual. Aunque sí con un conjunto casual podría llegar a generalizarse, con un traje parece -hoy- inadmisible. Siempre podremos cambiar de opinión. Lo cual es un ejercicio que demuestra crecimiento personal y maduración del pensamiento, pero alternar el cumplimiento de las normas nos hace menos creíbles.

      Prescindir de los calcetines, siempre es mucho más cómodo en ocasiones de calor. Pero también lo es ir a la playa en traje de baño sin las correspondientes bermudas, y no por ello es de recibo pasearse en bañador por el medio de la ciudad.

      Quizá sea el uso del perfume el signo más evidente de que nos arreglamos -principalmente- para nosotros mismos. Puesto que solo nosotros disfrutamos de su aroma durante todo el tiempo y, puntualmente, las personas que permanezcan muy cerca de nosotros. En el caso de los calcetines, será de los que nos los vean. Y esto también es puntual. A nosotros mismos no nos podremos engañar; y seremos tradicionales o modernos. La ambigüedad desacredita.

      Albert Einstein dijo que “dar ejemplo no es la principal manera de influir en los demás sino la única”. En lo que a mi respecta no transgredo la regla, y con corbata uso calcetines y pañuelo de bolsillo en un triángulo de complementos indivisible.

      Muchas gracias y buena suerte,

David García Bragado

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