Conjunto para entretiempo

“No hay normas. Todo hombre es excepción a una regla que no existe”; Fernando Pessoa (1888-1935), poeta luso.

      Trabajo en una oficina. Casi a diario ocupo un despacho convencional junto a un equipo joven -y moderno- de compañeros que nos dedicamos a la investigación. Es un entorno corriente y profesional donde no resulta habitual que vistamos con traje, ni siquiera corbata.

      Utilizo, a menudo, toda la ropa que presento en el blog -pues no tengo otra- pero cada una en su momento.

      Cuando viajo o realizo alguna visita, tengo una reunión, etc. casi siempre acudo con un traje (normal: RTW o MTM). Mis trajes bespoke son para oportunidades un tanto especiales, pues un día normal estaría fuera de lugar y ya sabemos que esto no resulta elegante.

      Conjuntos como el de este artículo u otros tantos de chaqueta pantalón, o incluso con prendas de punto, presentados se corresponden con mi vestuario del día a día.

      A los puestos de dirección o comerciales, banca o juzgados, por ejemplo, es fácil identificarles por sus trajes y camisas claras. Mas los cientos de personas con las que me cruzo cada mañana -en el entorno laboral- visten de manera más bien cómoda. Casual cuando no sport.

      Dentro de este tipo de vestuario las diferencias son mucho más amplias. Sutiles en el mejor de los casos. Destacando la calidad del tejido o el grado de ajuste de las prendas sobre nuestro cuerpo, de su combinación y la originalidad. Siendo destacables aquellos atuendos en los que un primer momento y a cierta distancia pasan desapercibidos, mas en la cercanía se distingue el detalle de un dobladillo en el bajo del pantalón, el lustre de la piel del calzado o maletín o en la pelusilla de la lana de Cachemira.

      Sigo pensando que vestir un traje y una corbata es lo que más me gusta, aparte de lo más sencillo y práctico, pero no apto para todos los días. Por que nos podrían confundir con un político o el dependiente de unos grandes almacenes al que su corporación delimita la imagen bajo un uniforme.

      Asumo que es una fortuna disponer de margen para poder vestir como quiera, absolutamente, sin más premisas que la del sentido común. Como en el 90 % de la población, real, nada tiene que ver con los atuendos que vemos durante estos días en el Pitti Uomo de Florencia propios de una pasarela.

      La combinación que presento en este articulo siendo atípica dentro de mi estilo. Pues tiene demasiados colores, marrones y verdes que no suelo prodigar, y resulta un tanto oscuro en general me convence.

      Esta pensado para entretiempo, otoño más que primavera, con un polo de gramaje similar al de una camisa pero más relajado y la chaqueta de lana que protege frente a temperaturas que puedan rondar los 10/15 grados ºC pero sin que estorbe cuando suba a 15/20. Igual que los pantalones.

      Con la chaqueta abotonada o sin pasar ningún botón frontal por el ojal confiere distinta impresión. Y así como con una camisa siempre prefiero la americana cerrada, dada la singularidad de esta pechera no afea que permanezca abierta.

      La chaqueta es de la sastrería SXE, los zapatos son de Carmina Shoemaker, pantalones de Olego sastre, polera Gran Sasso, calcetines Bresciani, pañuelo de Hussars y portafolios Bretón.

      Muchas gracias y buena suerte,

David García Bragado
Fotografía José M. Salgado