Conjunto chaqueta Teba Sahariana de la Sastrería Olego

“Las nuevas ideas son difíciles de entender sólo porque no estamos familiarizados con ellas”; Franz Marc (1880-1916), pintor alemán.

      El valor de la sastrería reside en su arte. Creatividad y ejecución. En una situación ideal se debería partir de un tejido de calidad para diseñar una prenda exclusiva de la preferencia del cliente llevada a cabo con destreza por un sastre con oficio. Este fue, literalmente, el caso de nuestra nueva experiencia.

      Durante la última reunión que tuvimos en La Coruña, le encargue a Alberto Olego nuevas prendas para mi uso personal. Omitiré los pasos intermedios, y no os voy a contar como Alberto me visitó dos veces para las pruebas de rigor. Intermedia y final. La inicial, propia para las medidas, nos la saltamos porque el gerente de la Sastrería Olego ya conoce la fisionomía de mi cuerpo casi tan bien como mi médico de cabecera. Y yo, no sin dificultad, me mantengo en torno a los 84 kilogramos desde hace unos cuantos años.

      Nos lo tomamos con calma. Sin prisas. Saboreándolo. Mediante el wasap y los emails, Alberto y yo, fuimos diseñando los detalles de lo que sería mi nuevo vestuario.

      Quería una chaqueta del modelo Teba, pero no una tradicional. Además, me atrae el equilibrio que aporta la chaqueta tipo sahariana. Así que fusionamos ambas en una, y el diseño resultante es el que muestran las fotografías.

      La primera peculiaridad es que durante la prueba de cantos, la del sastre, cuando Olego montó las costuras del hombro de la chaqueta sobre mi cuerpo no lo hice solo con una camisa puesta. Sino que en esta oportunidad preferí vestir también la chaqueta de punto verde que muestro en una de las fotografías. La chaqueta de la Sastrería Olego está realizada con un tejido de lana 100 % de 370 g. (modelo Stelvio 07600 de Guabello) y la deseo utilizar a cuerpo, sin abrigo por encima, así que vestirla con una prenda de punto en su interior será norma habitual y quería prevenirlo. Su gramaje, por cierto, se aproxima a los 400 y pico de un overcoat.

      Además, la pienso utilizar de forma habitual sin corbata por ser un punto más casual que la blazer al uso.

      Los principales detalles se recogen en la galería fotográfica pero destaco que a pesar de sus múltiples detalles, me resulta simple en su conjunto con una línea minimalista.

      El cran de la solapa Teba hace que ésta no pueda ser muy ancha para que asiente de forma correcta en todo el contorno del cuello. Por otra parte, su tercer falso botón y él del cuello son practicables. Acercándola aun más al modelo sahariana si los pasamos por el ojal.

      El puño dio mucho que hacer. Si deseaba dotarle del carácter de una chaqueta debería asomar el puño de la camisa los dos centímetros de rigor. Por el contrario la Teba y la sahariana llevan puños camiseros y esconden la camisa. ¿Solución?. La que un maestro, joven pero con experiencia, aporta.

      Alberto decidió darle un centímetro, solo, de más a la manga de la chaqueta para que cuando deseara un aspecto más formal abotonara el primer botón del puño. Así el puño de mi camisa asomaría algún centímetro, pero en el caso de no lo deseara lo pasara por el segundo ojal. En cuyo caso el puño de la camisa quedaría retenido por él de la chaqueta y no quedaría a la vista. Genial.

      En ambos casos, el puño resulta discreto y pasa desapercibido a simple vista. Circunstancia que me agrada.

      Como nunca todo es perfecto. Malo si lo fuera. El pero que le pongo a esta pieza es algo que ya he comentado con anterioridad de Alberto. El sastre berciano no suele coser la entretela del pecho, y no todo lo puede hacer la plancha. Por lo tanto el vuelo del tercer falso botón no resulta tan sublime como él que logra la puntada del picado de la solapa.

      Pero Alberto cose, y sabe hacerlo bien. Cada temporada mejor. Como muestra están las delicadas puntadas que le dedicó al pantalón que me corto para la ocasión. Un azul marino de tela gabardina Solaro 100 % lana virgen, super 130, de 270 gramos para entretiempo de la firma Fratelli (modelo 1980).

      Este hilo bordado en los ribetes de la cintura, bolsillos y bajos pantalón, como si se tratara de un pañuelo de bolsillo hacen de él una prenda única. Su caída; como la del agua de un manantial.

      Cabe destacar que Alberto es un sastre que corta y cose el mismo los pantalones sin delegar este trabajo en oficiales. Dispone de pantaloneros, cómo no, pero en los casos delicados no subcontrata esta labor y, digno de mención, pone en ellos lo mejor de sí.

      Los tirantes de la firma Cencibel, los zapatos mocasín Tassel de calzados Rosi, la chaqueta de punto Lacoste, la camisa de Mangas, los gemelos Amoreno y los calcetines de Urban hacen de este complejo conjunto uno que evidencia simplicidad.

      La sastrería, como todo arte, tiene el futuro garantizado. Porque ninguna tecnología podrá sustituir la sensibilidad y destreza humanas, nuestra creatividad, y el desarrollo de las ideas. Así como nuestra capacidad de trabajo en equipo (cliente-sastre).

      Encantado quedo, de nuevo, con la labor de Alberto Olego Valle. Felicidades por tu trabajo, maestro. Te lo dice un cliente satisfecho.

      Muchas gracias y buena suerte,

David García Bragado
Fotografía Jose M. Salgado

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