Cómo vestirse el novio para su boda

“Vivimos mientras nos renovamos”; Henri-Frédéric Amiel, escritor suizo.

      Fluir con la realidad no significa someterse a ella. Sino conocerla, aceptarla y demostrar la suficiente personalidad como para mantener el criterio propio (sin brusquedad). Distinto sería luchar contra la corriente, con el consiguiente desgaste, o dejarse arrastrar por ella como pez vencido.

      Es un hecho fácil de constatar la extraordinaria motivación que en el hombre surge por su imagen el día de su boda, o para jornadas igual de particulares. Lo normal es que durante el resto de los días este interés sea más bien escaso, y aunque -con tendencia creciente- aún dista mucho del femenino.

      Una clara demostración de que el hombre actual necesita de forma imperiosa esta información es la ávida lectura de los artículos relacionados. Éstos son los más leídos, de largo. Da la impresión de ser algo similar al paracetamol cuando nos duele la cabeza, la solución inmediata, rápida y eficaz sin buscar remediar su causa.

      La evidencia demuestra que una persona preparada en la forma de vestir, como parte de su cultura, cuando se acerca cualquier evento está debidamente documentada y preparada. Fluye con la situación. Sin embargo, como si de la operación traje de baño express antes de cada verano se tratara, cuando se acerca la boda urge ponerse al día.

      Lícito en todo caso, puesto que cada uno se forma mejor en aquello que entiende. Más la educación debería tener unos mínimos en cada apartado. Ser integral y equilibrada.

      La buena noticia es que el novio lo tiene sencillo. Solo debe estar a la altura para acompañar de forma discreta a la protagonista. La novia. Nosotros con no desentonar ya tenemos el éxito asegurado, como en el resto de los días. En esto Brummel nos dio las mejores lecciones, y es el considerado como el más elegante de todos los tiempos.

      El chaqué más clásico es tan sencillo como adecuado, y sobradamente conocidas son sus dos versiones. La última actualización, tan de moda, en azul aún no ha demostrado ser más elegante que los tradicionales por más esfuerzos que se invierten. Con todo ganaría en el tono midnight blue.

      Aunque sea un acierto experimentar por si alguna vez somos capaces de mejorar un atuendo con más de dos siglos de historia, a parte que es la única manera de avanzar. No lo es menos que el día de la boda es la fecha menos indicada para ello.

      En cuanto a las firmas, a las cuales cada vez entiendo más que tienen que sacar nuevos contenidos cada temporada, sigo pensando que en muchos casos los clientes solo somos meros bancos de pruebas para sus experimentos. Conejillos de indias. Ya que saben que en la mayor parte de los modelos que proponen no perduraran por su falta de acierto, y que tendrán que intentarlo de nuevo meses más tarde.

      ¿Nadie en las distintas marcas ha pensado que en vez de distintos y estrambóticos modelos, los clientes podemos demandar mejores calidades en los tejidos, más acertados cortes o entallados más personalizados, por ejemplo?

      Gracias a las revistas del corazón el sombrero de copa retoma protagonismo, aunque no siempre con acierto. Bueno sería que coincidieran en el color con el de la levita, y conocer que si bien es indivisible del frac no lo es de este traje.

      Para lo que no encuentro contestación es que si realmente este día queremos estar a la altura de lo que se espera de nosotros, ¿porque no el resto de los días?. O si durante este día se entiende que hay que guardar las formas, ¿porque no en el resto?.

      Mi recomendación es clara: opto por el chaqué clásico en primer lugar, si hay que sustituirlo su recambio natural es el -más sencillo- stroller y como último recurso un traje informal. Siempre será mejor un traje tradicional que servir de banco de pruebas para gurús.

      Muchas gracias y buena suerte,

David García Bragado

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  • Anonimo

    Es cierto que cada vez tendemos más a lo clásico y sin estridencias. En los años noventa que era mi época de bodas de mis amigos. Cada uno iba con un color y unos brillos diferentes y con corbatas o utensilios para el cuello de lo mas variopinto cuanto más rocambolesco y rizado mejor. Menos mal que la cordura se impuso y no el folclore en las vestimentas. Lo que siempre será es que, en una boda, lo importante es la novia y su vestido y los hombres estamos en un segundo plano. A nosotros nos queda asistir y dar la menor nota posible.

    • vestirseporlospies

      Gracias por tu comentario estimado amigo, lo agradezco muy sentidamente porque le aportáis un gran valor a esta vuestra plataforma desde vuestra experiencia personal.
      Un saludo muy cordial y feliz día,