Como (se debería) vestir en un bautizo, comunión o acontecimiento similar

Que se pone un hombre para una boda, comunión o bautizo

“Haz sólo lo que amas y serás feliz, y el que hace lo que ama, está benditamente condenado al éxito, que llegará cuando deba llegar, porque lo que debe ser será, y llegará naturalmente”, Facundo Cabral.

Me gustaría comenzar por lo más importante y esto es -para mí- invitaros a dejar vuestra opinión sobre este y otros temas, que es a la postre lo más relevante, ya que creo firmemente -como he comentado en alguna ocasión anterior- que siempre y tras haber compartido una opinión entre varios y cada uno la suya, todas, siempre, se vuelven más completas y enriquecedoras.

Muy agradecido por adelantado, precedo a expresar cual es mi parecer en la ocasión que hoy queremos compartir.

Podemos convenir que para cualquier acontecimiento religioso como un bautizo, comunión, confirmación u otros -laicos- de características similares como aniversarios, entrega de premios, etc. aplica más o menos lo que vimos en su día para el caso de una boda, si bien es cierto, que esta serie de actos que hoy nos ocupan tienen connotaciones algo diferentes porque sus protagonistas son “los más pequeños” y se harán acompañar por contemporáneos en su mayoría.

El cariz que suelen tomar es más jovial y un punto más informal, que en los que en su día nos ocupó y que son protagonizados por los “adultos” novios. Éstas son unas circunstancias celebradas en lugares similares, pero con actividades propias de los infantes adolescentes a los que se homenajea, lo que implica que presida un ambiente algo más relajado, pero que no debiera trasladarse, al menos en demasía, al vestuario y comportamientos de los invitados adultos.

Entiendo que el traje y la corbata son de -casi- obligado uso, aunque algunos caballeros preferirán decantarse por un conjunto de chaqueta pantalón de vestir en distinta tonalidad, los cuales no desentonarían tanto como SI sería en el caso del enlace nupcial.

El tema de olvidarse de la corbata (o pajarita), entiendo que no se puede defender desde las normas más clásicas, pero que conste -de nuevo- que no dejaremos de mostrar el máximo respeto -ése que quizá estos no muestren para con el resto de los congregados los que así proceden- por esta opción.

Como ampliación del que en su día tanto gustó, dedicado para las ceremonias matrimoniales, opinaré que por este cariz adolescente o infantil de la fiesta y a buen seguro por que estas se realizan en la totalidad de las ocasiones a la luz del día, se puede y debe ser mucho más arriesgado en la elección por los colores más claros como los estampados, los príncipes de gales u otros y los tejidos -ahora si- un poco más informales.

El negro y el raya diplomática (así como la etiqueta) ya sabemos que no estarían acertados, pero en esta ocasión algún estiloso caballero se podrá decidir por los más claros; beige o el delicadísimo blanco, al no haber novia, pero como es mucho arriesgar y hay que estar dotado de no poca clase para lucirlo, conviene decantarse solo en el caso que la celebración se realice al aire libre, en un ambiente campestre y hasta familiar en las “noveles” ocasiones.

Una ventaja de estas ceremonias, frente a las de las bodas, es que casi con exclusividad se realizan en épocas del mayor calor para que los niños disfruten de su fiesta, lo que dará la posibilidad de usar unos tejidos mucho más ligeros y sport como ciertos algodones (no el “seersuker”, que entiendo demasiado casual) o el refinado lino que no defendimos para el evento primero, por mucho calor que hiciese ya que no dan el mismo porte y presencia, se arruga con suma facilidad. Para este motivo, entre otros, están las lanas frías.

Para el resto de la normas para conjuntar el traje me remitiré a las que ya hemos dado en los múltiples artículos a este tema en un pasado pero como comentarios más relevantes recordaré; No usar los bellos mocasines con el traje, probar con las camisas más vistosas como las de cuadros o rayas, ya que la situación lo propicia.

Así como con los colores marrones oscuros o claros dependiendo del color del traje para los zapatos, por descontado la máxima sencillez de la “joyería” que como compartimos en caso del hombre se debe limitar al reloj, los gemelos, la alianza y a muy poco más, aún debiéramos refinarla y hacerla un poco más sport con unos artículos menos serios, en esta ocasión.

Lo que no debiera faltar es -por supuesto- el símbolo de esta vuestra plataforma, porque por muy elegante que fuera uno siempre le faltaría “algo” decisivo, este ahora también más arriesgado.

En definitiva esta como cualquier ceremonia in&formal deberíamos estar a la altura de las circunstancias, si bien es cierto que en estas precisamente por el protagonismo de los más pequeños y para favorecer el “integrarse” entre ellos podemos relajar nuestro atuendo un mínimo.