Como lucir el más elegante nudo en la corbata

Una corbata bien anudada es el primer paso serio en la vida de un hombre”, con esta afirmación se despachaba a gusto el gran escritor y “dandi inglés” –Oscar Wilde– en una de sus célebres frases.

Con ocasión de este artículo me gustaría dejar constancia que si bien es cierto que a lo mejor sacada de contexto, es de todo punto de vista exagerada esta categórica afirmación, no lo es menos que la corbata dice mucho del hombre que la lleva en todos los sentidos, como ya sabemos.

Su clásica anchura oscilando en los ocho centímetros determinará estar acorde o no con las medidas antropológicas de su portador, sobre todo de su rostro. La infinita posibilidad de su color y motivos hablarán sobre su estilo y buen gusto. Su textura -principalmente en todo tipo de variedades de seda y algún otro género de la mejor lana como la cashmere dirá de su calidad,…

Pero en este momento me gustaría dejar constancia de algunos consejos “prácticos” para que su lucimiento sea el máximo posible y este sea logrado en su máxima expresión. En algún lugar escuche que entre las palabras más buscadas en la web en los Estados Unidos, estaba en cómo hacer un nudo de corbata y es que en cómo viste -correctamente- este complemento para el cuello un hombre, dice mucho de la necesidad y preferencia de los lectores por este tema.

Sobrada documentación existe en el océano web (entre la que por ejemplo recomiendo ésta;  por ser muy completa, concreta y gráfica) así que solo vamos a aportar un poco de nuestro valor añadido para dejar constancia de esos pequeños detalles o matices que quizá solo valora el ojo más experto y si no se mencionan en la mayoría, al principio, podrían pasar desapercibidos pero que le dotan de personalidad y gran estilo al lucirla. Estos son;

  • El nudo tiene que tener cierta tensión o consistencia. Es decir, ni apretada ni floja. Con una presión suficiente.Para esto es aconsejable tensar ambas palas, ya que se suele dejar “olvidada” la más ancha, lo que da como resultado que por mucho que se tense la más fina, no se consiga el objetivo de mantenerla en su perfecto sitio. Para evitar el efecto contrario, será suficiente observar que esta presión no se transmite a deformar el cuello de la camisa.
  • La arruga en el encuentro del nudo es obligada en el caso de querer darle vida y personalidad. Así como los nudos simétricos se caracterizan por aportar una mayor formalidad, la ausencia de tales pliegues se me antojan de similar manera.Por este motivo, la belleza que ofrece el pliegue central de la misma me parece de lo más elegante y distinguido, si bien es cierto que los micro pliegues o que estos estén en los extremos también me parece especialmente estilosa.
  • En cuanto al grosor del mismo yo aconsejaría el adaptarse a la separación de las palas, para no llenar en exceso el hueco o que se vea parte de ese espacio. Por esto cuando nuestra corbata sea fina o los cuellos muy abiertos, aconsejo dar más empaque al nudo con los tipos dobles.
  • Yo huiría de cualquier tipo de nudo más complejo (o simple) que el “four in hand” o el Windsor, tanto en su variedad simple como en la doble. La sencillez del gusto. Vale más saber hacer un tipo perfectamente que muchos no tanto.
  • Su longitud ideal es aquella en la que rocen ambas puntas el cinturón, pero para que esto fuera realidad sería necesario que estas fueran a nuestra medida y/o que el nudo se adaptara para ello. Siempre se priorizará, tradicionalmente ha sido así, que la ancha sea la que lo haga, pero en el caso de querer ser eterno o un poco transgresor, he de reconocer que lo contrario –al estilo Agnelli– tiene mucho encanto y en caso de “pecar” de atrevido, asomando la pala fina por la parte inferior, puede demostrar estilo propio y personalidad. El término “asomar” no es fortuito, ya que la tendencia exagerada, de algunos orientales, en que cuelgue en demasía me parece que no corresponde en absoluto con la del genio latino, que además llevaba recogida por dentro del pantalón. 
  • Para conseguir el hoyuelo en la base del nudo de la corbata y que este sea lucido bastará con introducir la punta de nuestro índice en el interior antes de ajustar el nudo, es un nudo con mucha más personalidad y estiloso. Para cuando se desea la imagen más formal se buscará su convexidad ahuecada y lisa adaptándolo en sus extremos, es el estilo del político. En todo caso la base ha de ser la zona más estrecha y a partir de ahí engrosar en su recorrido descendente. En el caso del nudo doble podemos acusar este efecto “apurando” un poco en la segunda vuelta.
  • Si bien el nudo ha de cubrir la totalidad del hueco que dejan los picos del cuello de la camisa no puedo dejar de sentir, personalmente, mi agrado por que se entrevea la irregularidad que suponer ver el nacimiento de la corbata que se mete por dentro del cuello en uno de los extremos del nudo. En el caso de la corbata lo más irregular y asimétrico marca la mayor belleza, casualmente.
  • La pala estrecha algún estiloso caballero puede atreverse a mostrarla con un sutil movimiento de esta transversalmente aunque el efecto visual no me desagrada cuando asoma ligeramente, no lo aconsejaría debido su gran informalidad. Por otra parte, sí que he observado -personalmente, en vivo y en directo- a algunos de “los más grandes” referentes esconder esta parte por dentro de la camisa. Aunque en este caso tampoco la usare así -por el momento- para evitar pregonar con el ejemplo.
  • Siempre llevar el botón abrochado, por descontado. La principal medida de la camisa es el diámetro de su cuello y este se debe adaptar perfectamente a nuestro contorno permitiendo que al menos un dedo pueda entrar en su holgura y tenga contacto en todo su contorno, pero además su botón permita al nudo apoyar perfectamente en este sin dejar espacio o desplazar el nudo, con el cabeceo normal de nuestra barbilla. 

Hacer el nudo de la corbata es un pequeño arte. Y así como para hacer una tortilla no solo se requiere freír patatas y envolverlas en una argamasa de huevo para pasarla por una sartén con aceite muy caliente, sino que se requiere mucha práctica y confrontación ya que saldrán infinitas tipos del sabroso plato con infinidad de matices aún usando los mismos ingredientes. Así mismo pasa con nuestra protagonista de hoy, nadie nace sabiendo y será nuestra práctica la que nos otorgará la cátedra.

La diferencia de portar una corbata perfectamente anudada a otra “simplona” o “fofa” es la misma -o en ocasiones peor- de la que existe entre lucirla o no, ya que si bien es cierto que su calidad ayudará en grado sumo a su más fácil y elegante consecución, también es muy veraz que hará más, alguien con gran estilo luciendo una corbata mediocre que una buena en el cuello de un caballero sin la suficiente clase.

Merece la pena detenerse en estos pequeños detalles para marcar la diferencia entre lo bueno y la excelencia. Porque como reza la Mercedes-Benz; “Lo perfecto no ha de ser lo suficientemente bueno para nosotros”.

Si nos dejas tus apreciaciones, te estaremos muy agradecidos ya que entre todos aprenderemos más y mejor. Muchas gracias por adelantado.

  • HARRY

    Es una pena leer tanto consejo acertado que llueve sobre un entorno en el que la corbata va quedándose arrinconada cada vez más, ante la estética de lo informal y lo aparentemente espontáneo. Para un complemento imaginativo que teníamos los hombres…(espero que no lo quieran reemplazar con las pulseritas de marras)

    • Amoreno

      Un abrazo estimado Harry, y esperemos que entre todos con nuestro granito de arena, contribuyamos a una sociedad mejor. Muchas gracias por tu comentario.

  • Patricio Riquelme

    Muchas gracias por tan buen artículo.

    Una consulta, ¿a que se refiere con la arruga de la corbata?

    Un abrazo.

    • vestirseporlospies

      Muchas gracias a ti estimado Patricio.
      Me refiero al “peñizco” que se produce en la parte inferior del nudo, cuando se ciñe con forma de gota de agua.
      Otro cordial abrazo para ti,