Como luce el hombre un pañuelo -Ascot- en su cuello

“El artista debe aspirar a la perfección en todo lo que hace”; Eugène Delacroix, pintor francés.como-ponerse-pañuelo-cuello-ascot-00

     Las prendas, solo, cobran su verdadera elegancia cuando las lucimos. Cualquier tipo de ropa puede ser más o menos agraciada en el expositor, pero es cuando la vestimos que toma sentido y aparece el concepto de estilo, propio. El cual determinará –indefectiblemente- la clase que destilamos. Es decir, como la llevemos puesta determina nuestra clase.

     Vimos en el caso del nudo para la corbata que no es tan sencillo como saber, sino que hay que hacerlo con la mejor gracia y naturalidad, la que favorece el esfuerzo y otorga el conocimiento. Esto le ocurre, también, al pañuelo de cuello para hombre.

     Por más que algunos lo muestren al estilo de: John Wayne en sus celebres interpretaciones de cowboy (aunque para esa aplicación era de rigor), de las azafatas de vuelo con un toque tan femenino (que sea dicho de paso a ellas tanto les favorece) u otros más estrafalarios, entiendo que no son lo idóneo.

     Este pañuelo conocido como Ascot algunos lo visten por dentro de la camisa igual a como vimos en su día que lo hace por fuera su hermano mayor, el foulard o la bufanda. Es decir, como un yugo pasado por el cuello y con ambos extremos a cada lado sin cruzar.

     Otros con un simple nudo, escondiéndolo en la parte inferior de la camisa y tan estirado hacia la parte inferior del pico que deja al aire toda la garganta. Lo que en mi opinión será el peor error: dejar a la vista cualquier trozo de nuestra piel en esa zona.

     A estas variantes les veo más incomodidades que aciertos. Aparte de no resultar atractivo porque: no se ve en su plenitud, tiene distintas funciones o se corresponde -más bien- con un estilo de nuevo dandi. Clásicos como Brummell o Agnelli lo hicieron como nos lo legaron.

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     Siempre lo he visto, y utilizado, de la misma forma en la que lo hacen los clásicos, que es como más se prestigia y con mayor orgullo se muestra.

     En la atemporalidad de la moda clásica está también la manera de lucir todo el conjunto en general, o los complementos en particular. Deberíamos defender sus formas hasta que no seamos unos maestros de las reglas que las rigen. Por lo que no deberíamos atrevernos a romperlas hasta que fuéramos capaces de mejorar las existentes.

     Muchas gracias y buena suerte,

David García Bragado

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