Cómo elegir traje

“Adivina si puedes, elige si te atreves”; Pierre Corneille, dramaturgo francés (1606-1684).

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      Durante el periodo comprendido entre las dos guerras mundiales (1914-1958) se establecieron los cánones de la elegancia masculina tal y como llegan hasta nuestros días. En esencia, nuestro vestuario más clásico apenas ha variado en los últimos 100 años sino en sutiles matices como el afinado de sus líneas. Aunque existan algunos conceptos -como la mejora en la elaboración de los tejidos- cuya evolución ha sido notable.

      Como pieza fundamental de nuestro armario se mantiene el conjunto uniforme de chaqueta pantalón prácticamente inalterado. A pesar de que cada día se vea relegado a un menor uso, el traje sigue representando la prenda por antonomasia para el hombre de hoy en día.

      A la hora de elegir el modelo de cada nuevo traje lo primero que debemos tener en cuenta es la motivación que nos lleva a incorporarlo a nuestro vestidor. Porque esta condición determina el acierto dentro de las preferencias particulares, tan diversas como variantes existen de tomar café. ¿Conocéis a dos personas que mezclen la leche, el azúcar y/o el café de idéntica manera?.

      Atinar es tan personal como subjetivo resulta el gusto.

1.- Tres piezas, cruzado o hilera sencilla.

      El traje con chaleco es el más formal de todos, aunque con solo prescindir de la tercera pieza lo haremos menos serio que el cruzado.

      Las dos versiones más regias del traje pueden dar la impresión de pertenecientes al pasado o dirigidos a hombres de mayor edad y/o corpulencia. Sin embargo, muchos somos los que los consideramos con mejores cualidades que el sencillo.

      La botonadura y el corte de la chaqueta -que acota la posición de éstos- tienen un papel relevante a la hora de definir el estilo de un traje.

2.- Colores y dibujos.

      Los trajes oscuros son mas factibles de utilizar, así como los dibujos menos acusados lo harán propio de un uso continuado. Lo contrario, es para alternar cuando disponemos de una mayor cantidad de conjuntos.

      La formalidad se viste de oscuro, y cuando disfrutamos de cálida luz natural con tonos claros. Los colores más usuales para los trajes son los azules y grises, aunque por supuesto los marrones y verdes en todas sus tonalidades tiene cabida.

      Conviene arriesgar en esta faceta de manera gradual. In crecendo.

3.- Confección listo para vestir (RTW), a la medida (MTM) o de sastrería artesanal (bespoke).

      El bespoke es la excelencia, el arte en estado puro. Su único pero -a parte del precio- es que nos podemos volver locos al tenerlo elegir todo cuando no estamos habituados. Desde el diseño hasta el mínimo detalle como el hilo con el que se bordan los ojales. La ventaja es que siempre podremos delegar en el profesional de nuestra confianza (sastre) para que nos asesore.

      Defiendo que todos los tipos tienen cabida dentro de un mismo vestuario. Dependerá de las circunstancias personales de cada uno la proporción de cada tipo de elaboración.

      Los trajes acabados y por tallas, RTW (ready to wear), solo nos ofrecen la posibilidad de encajar dentro de la limitada oferta del comercio. Además, casi siempre habrá que recurrir a la costurera para que nos haga las modificaciones necesarias para el máximo ajuste posible.

      El MTM (made to measure) ofrece una adaptación al cuerpo del traje con gran variedad de posibilidades en una ejecución industrial.

4.- Tejido.

      La elección de la tela y el forro, materia prima, es el primer y transcendente dilema.

      Lo ideal es irse a las telas específicas de cada situación y estación. Sin embargo, al comienzo es aconsejable elegir entre versátiles tejidos de entretiempo y en función de que vayamos ampliando nuestra colección podremos especializarnos en características particulares.

5.- Detalles.

      Si lleva el dobladillo en el bajo y/o pinzas (cuantas y si abren hacia dentro o fuera). Si queremos trabillas de ajuste en la cintura o disponer de pasadores y el cabillo de la petrina para el cinturón serán algunas de las cuestiones a dilucidar para el pantalón.

      El tipo de solapas y su contorno, los puños, los tipos de bolsillo (parche, rectos, inclinados con o sin cerillera), las aberturas traseras (una, dos o ninguna) son algunos de los detalles fundamentales que deberemos prever en la chaqueta.

      Muchas gracias y buena suerte,

David García Bragado

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