Como elegir nuestro modelo de abrigo y sus detalles

abrigo-hombre-overcoat-caballero-como-elegir-00“Cada vez que se encuentre usted del lado de la mayoría, es tiempo de hacer una pausa y reflexionar”; Mark Twain, escritor estadoudinense.

    La sencillez nos proporciona aciertos con frecuencia. Cuando partimos de lo más simple siempre resulta posible mejorar, por el contrario si complicamos en exceso el punto de partida, suele ser común que tengamos que restarle complementos por reparar en ellos -posteriormente- como defectos.

    A nadie le resulta agradable rectificar o comenzar de nuevo. Ni siquiera para coger impulso. Por esto conviene tener un método para todas nuestras elecciones. Éste es el que proponemos a la hora de elegir nuestro modelo de abrigo.

Tipos
El más básico de los modelos de abrigo suele coincidir con el más acertado. Aquella versión clásica y larga en un color azul, marrón o gris de cualquier tonalidad -y lisa- resulta formidable.

    Además, será posible alternar estos colores con acierto por otros tan dispares como adecuados. Por ejemplo: los verdes o los blancos. Incluso podremos optar por algún estampado de cuadros, como un Príncipe de Gales o algún tweed, cuando ya dispongamos de más de un ejemplar.

    Son muchos los matices que tenemos a nuestra disposición para incorporarle a nuestro abrigo. Si bien es cierto que como máxima prevalecerá que, siempre será posible poder modificar algunas con el tiempo pero otras no. Así podremos acortarlo pero no alargarlo, seremos capaces de adicionarle bolsillos pero no quitárselos, etc.

    Todo esto es lo tendríamos que valorar desde un principio para esta prenda. Porque un abrigo se conserva en nuestro vestuario a lo largo de toda nuestra vida y –aún en ocasiones- más allá, por ser heredada.

Tejido
Lo primero es la elección de la tela, lógicamente. Los mejores tejidos para el abrigo corresponden a las lanas procedentes de la alpaca o vicuña, las cabras de cachemira o el pelo del camello. Seguidamente están otras variedades provenientes de las ovejas de diferentes razas como la Melton, la Shetland o la Merina.

    Cualquier otra tela de lana virgen, o en mezclas en distintas proporciones con las -exquisiteces- anteriormente mencionadas puede resultar idónea.

    Se da la circunstancia que pelos tan sofisticados como el del conejo de Angora no deben ser utilizados sin ser mezclados con otros. Aunque que si bien es cierto que es el doble de cálida que la mejor lana, y su fibra es tan suave como ligera, no lo es menos que es hueca y por lo tanto muy frágil.

Corte
Como debido a su corte delantero nuestra prenda de abrigo nos puede alargar o fortalecer la figura, según sea éste de hilera sencilla o cruzada respectivamente, será lo primero que tendremos que tener en cuenta a la hora de optar por uno u otro tipo.

    Contrario a lo que sucede con las chaquetas, el primero me resulta más sobrio y formal que el de la botonadura de doble fila. Aunque más bello el segundo.

Largo
Su formalidad vendrá definida -gradualmente- por la longitud que alcance su bajo. Así, un abrigo más cercano al tobillo que a la rodilla será de lo más tradicional. Y a una altura superior, comprendida en torno a la mitad de nuestra pierna (arriba o debajo de la rótula), será más juvenil y fácil de usar.abrigo-hombre-overcoat-caballero-como-elegir-0

Detalles
Interminables serán los elementos que le podríamos incorporar a nuestro modelo de abrigo de hacerlo en una sastrería. Difícilmente localizables en la confección industrial, a no ser de optar por un típico modelo establecido, y casi normalizado, como por ejemplo lo es el clásico tipo Loden.

    Para no naufragar, en tal variedad, es recomendable ir parte por cada parte de nuestro abrigo para definirlo:

  • En el cuello y las solapas: escoger entre terminado en punta o redondeado, forrado o no son terciopelo, etc.
  • En las mangas y los hombros: con galones o no, con puño doble, sencillo o francés, con hebillas o botones en la manga, entre otras tantas posibilidades.
  • En cuanto al trasero también ofrece variaciones como la abertura trasera inferior, su pliegue vertebral o la posibilidad de un cinto -o trozo del mismo- con botones.
  • Para terminar, el número y tipo de bolsillos varían. Los primeros entre los dos de abajo -mínimos- y los cuatro -máximos- (si sumamos el ticket pocket y el del pecho). Y los segundos entre los distintos tipos de corte como son el parche, fuelle o con tapeta.

    En definitiva, todas estas opciones -y muchas más que nos dejaremos en el tintero- marcarán una versión que deberá ser concienzudamente valorada antes de incorporar un abrigo a nuestro vestidor.

    También podrían ser otras las posibilidades de elección para nuestra prenda de abrigo como una trenca, una gabardina o cualquiera de las muchas opciones que tenemos para cubrirnos con un tres cuartos. Sin embargo, es la opción del over coat tan majestuosa que la sola presencia ante alguien vestido con ella, le otorga un cariz de protección y autoridad.

    Fácilmente se puede confirmar la anterior aseveración imaginando la escena de algún caballero entrando en cualquier establecimiento, o accediendo a un espacio interior -como un museo o una iglesia- en el cual no se desprenda de su abrigo bajo la excusa de no permanecer más que un momento o que el intenso frío así lo justifique. Magnífica e imponente será su presencia física.

Muchas gracias y buena suerte,

David García Bragado

Fotografía Portada: © Cristina Dalcuore, Sastrería Damiano Annunziato.