¿Cómo elegir el modelo de nuestro reloj?

“El tiempo vale más que el dinero. Siempre se puede conseguir más dinero, pero nunca se puede conseguir más tiempo”; Jim Rohn, empresario motivador estadounidense.reloj-hombre-joya-caballero-watch-man-01

Que el reloj “viste” no es ninguna obviedad, más bien resulta una hermosa realidad. Pocos elementos concentran y anuncian de manera más nítida nuestro buen gusto. Esta joya incluso evidencia buena parte de nuestra personalidad o posición socioeconómica.

A la mayoría de los hombres nos parece el artículo más refinado y sofisticado que podemos llegar a vestir. Así como el único en el que no nos dolerá invertir la mayor suma de dinero en cuanto a nuestra imagen se refiere. Se corresponderá con una respetable cantidad que seguramente sea justificada debido a que por algo será la pieza que durante más tiempo nos acompañe, o que en mayor número de oportunidades utilizaremos.

Casi todos los incontables modelos de reloj los podemos dividir en tres amplios grupos. Según alguna de las tres opciones más usuales atendiendo a las situaciones a las que acudimos, y que suelen corresponderse con oportunidades básicas: para el estilo formal o etiqueta, para uno sport/casual o deportivo y para el resto de las oportunidades, es decir durante nuestro día a día.

Los ejemplos que hoy presentamos en las fotografías adjuntas, seguramente podrían alternarse entre casi todas ellas. Si bien es cierto que los más sencillos y clásicos son los más propios para las ocasiones de mayor seriedad, y los más informales aún serían demasiado ostentosos durante la práctica del deporte o en un estilo muy relajado.

En la más completa de las ocasiones nos valdrá con disponer un modelo de cada uno de los siguientes tipos: uno muy sencillo de oro para las ocasiones más distinguidas (o de bolsillo), otro modesto para la práctica del deporte (modelo Casio, Swatch o similar) y el último para el día a día, el cual se debería corresponder con el de la más rentable inversión.

Aunque la prioridad suele ser estética no conviene dejar a un lado su tecnología.
En cuanto a su elección podemos apostar por su valor como joya (por ejemplo en un modelo de oro Rolex o de las afamadas firmas joyeras Cartier o Bulgari) o como una pieza relojera de alta ingeniería (como la del Breguet) en cuyo caso sería oportuno apostar por uno automático. La opción de relojes de cuerda casi ha desaparecido, así que todos los que no son automáticos son impulsados por una pila y facilitado por nuestro movimiento corporal.

Los automáticos tienen el hándicap de que cuando no son portados en la muñeca –durante un espacio superior a unas 36 h.- deben permanecer guardados en sus correspondientes cajas con rotores monitorizados para que no se paren y tengan una buena conservación.

Único reloj, diversas correas.
Los relojes de oro suelen ser más refinados y estilosos si son acompañados de una pulsera de la mejor piel, ya que si ésta es del propio metal precioso resultan a menudo ostentosos. En el caso de los deportivos de acero (Tag Heuer por ejemplo) lo propio es que sean del mismo material.

La mayoría de los modelos antiguos suelen ganar muchos enteros -y rejuvenecerse o actualizarse- con la renovación de la misma. Es -además- una buena forma además de revitalizar o “cambiar” nuestro reloj.

Los modelos con la piel de la correa en negro son más formales, de igual manera a como rige con el resto de nuestros objetos en piel (zapatos, cintos y carteras portaobjetos). Y según clarea su marrón tanto más informales se convierten.

El tamaño importa.
En tanto en cuanto su caja se haga más grande, éste se vuelve más deportivo y casual. Llegando extremos algo toscos, cuando su diámetro supera -en mucho- los cuatro centímetros.

Una muñeca delgada no podrá lucir de manera elegante una esfera voluminosa, así como al puño de nuestra camisa le resultará molesta tanta caja. Su peso además llegará a ser un engorro a la larga.

En cuanto a su geometría suele ser redonda en la inmensa mayoría de las ocasiones. Sin embargo en los icónicos modelos cuadrados de Cartier o Jaeger-LeCoultre (quizá algo femeninos sobre todo si son de reducidas dimensiones) o los octogonales de Audemars Piguet son unas acertadas excepciones.

Otras firmas
A. Lange & Shone, Baume & Mercier, Breitling, Hamilton, IWC, Patek Philippe, Vacheron Constantin… son otras de las firmas -aparte de las anteriormente mencionadas- que debieran ser consultadas antes de decantarnos por nuestra pieza.

Para terminar.
Estas bellas y –en ocasiones- prohibitivas maquinarias para medir el tiempo son verdaderos objetos de culto y deseo. Constituyen sofisticados ingenios mecánicos que a tamaño casi microscópico tienden a competir -en precisión- con la electrónica a la que por supuesto nunca alcanzarán. Ni falta que les hace.

Si bien es cierto que a la mayor parte de la oferta en los relojes de lujo, la práctica totalidad de los mortales solo las podremos disfrutar a través de la pantalla, no lo es menos que éstas son todo un ejemplo de la épica -tecnológica- más romántica que no es imprescindible poseer para disfrutar .

Muchas gracias y buena suerte,

EL PRINCIPIO DE FUNCIONAMIENTO DE UN RELOJ AUTOMÁTICO;

COMO SE MONTAN SU DIMINUTAS PIEZAS;