Como debería vestir (y no) un joven para asistir a sus primeras entrevistas de trabajo

“No se nos pregunta si queremos jugar. No, ésa no es la opción. Tenemos que jugar. La cuestión es: ¿cómo?”; Anthony De Mello, jesuita y escritor místico.

como-vestir-y-no-un-hombre-joven-para-una-entrevista-de-trabajo-00

La cuestión no es tanto como debemos vestir en nuestras entrevistas de trabajo, como de si estamos dispuestos a mostrar nuestra mejor versión en las mismas.

A nadie se le escapa que ese concreto día, quizá único y decisivo de nuestra vida, debiera de ser como todos y cada uno de los que salimos por la puerta de nuestra casa, pero llevado a la máxima expresión. Es decir, otra oportunidad para lucir nuestra mejor imagen.

Durante este señalado día debemos convencer de nuestra aptitud (y actitud principalmente), amén de competir con más de un candidato, por lo que tendremos que aproximarnos todo lo que podamos a la excelencia.

Llevar un C. V. impreso mal presentado, llegar tarde o mostrar hosquedad durante la entrevista laboral es asegurar el fracaso. Como también lo será el descuidar nuestro vestuario o aspecto corporal. Este debiera ser: Lo más logrado que seamos capaces de alcanzar. ¿Por qué?. Porque la lógica impone que nuestro entrevistador evidenciará que podríamos ser capaces de empeorarla, más lo contrario no es seguro.

Como en su día abordamos este tema en la generalidad, en esta ocasión nos dirigiremos en concreto a todos aquellos que por su juventud, y una vez terminada su formación académica, afrontan su entrada en el mercado laboral. Estos son los principales aspectos a tener en cuenta:

  • Tu imagen debe transmitir que es resuelta, pero no confiada. Debe ser alegre (evitar el negro) pero no festivalera (rehuir del colorido extremo). Seguro con tu imagen y orgulloso de la ropa que vistes, pero que tu actitud no resulte relajada (como si quedaras con los amigos en un bar).
  • La higiene corporal ese día, a esa hora, tiene que ser la más fresca posible. Manos y cabeza tienen que presentarse límpidos y cuidados. Desprender un aroma nada recargado y ni que decir tiene que la limpieza de toda la ropa y el calzado tenemos que mostrarla igual de pulcra.
    • Traje, por supuesto.
  • Vestir de traje y corbata no va a ser determinante seguramente, pero lo que es innegable es que nos denotará el grado de esfuerzo que hemos realizado en la preparación de esta prueba, también en esta faceta. Si disponemos de él sin duda, convendría usarlo, si cabe el mejor.
  • De no disponer de traje es un buen momento para hacerse con uno. Sabiendo que antes de comenzar a trabajar nuestros recursos financieros no suelen ser nada boyantes conviene conocer que firmas como ASOS.com disponen de modelos realmente logrados que por un precio muy competitivo -como la propuesta que mostramos en las fotos de la galería- y se pueden adquirir fácilmente a través de la web para terminar de entallar en nuestro sastre.
    • Chaqueta pantalón, por lo menos.
  • No obstante, una camisa blanca –de la que todos disponemos o deberíamos- con una blazer de cualquier tono de color gris o azul y unos pantalones de vestir, darán también una buena versión del aspirante. La corbata en este caso no se hace tan imprescindible, pero sumará.
  • Un error de fatales consecuencias será utilizar toda prenda a la que no estemos acostumbrados (como el propio traje), complementos como el pañuelo, corbata o incluso cualquiera otro que no sea nuestro o que estrenemos ese día. Nos descentrará y restará seguridad en nosotros mismos. Nuestro vestuario tiene que sumar, nunca distraernos o mantenernos incómodos.

Es sorprendente como te evaluará tu imagen el entrevistador antes de siquiera le desees los “buenos días” o abra tu expediente. Responsables de RR. HH. de las importantes corporaciones consultadas señalan a esta faceta como una de las más descuidadas por los aspirantes a un puesto de trabajo. Lo cual es muy bueno porque denotará que pocos la cuidan, y si tú lo haces sacarás la primera ventaja.

como-vestir-y-no-un-hombre-joven-para-una-entrevista-de-trabajo-0

Mis consejos finales son tres:

  1. No distraigas con nada de tu atuendo su atención. Una corbata muy dandi, unos gemelos con referencias políticas o deportivas así como un relojazo de oro, por ejemplo, seguro que te restan puntos.
  2. Que sea consecuente con el puesto al que optas. Si vas a optar a un puesto de gerente de una hamburguesería no vayas igual vestido que si fueras a competir por uno puesto de ejecutivo de cuentas privadas en la banca. Darte una vuelta por la compañía para ver como visten tus posibles compañeros sería una gran inversión de tiempo en la preparación de la entrevista.
  3. Ten personalidad propia y no resultes anodino. No arriesgar no significa que no puedas mantener tu estilo. Triunfa la naturalidad intrínseca, la de nuestra propia identidad. Lo que destaca bellamente y lo especial entre la multitud. Si sueles tener el cabello largo, por ejemplo, no te lo cortes.

Como una imagen vale más que mil palabras, cualquiera que luzca como uno de los caballeros de las imágenes de esta galería, cumpliría una condición necesaria (aunque no suficiente) para trabajar en nuestra firma.

Gracias y, sobre todo, muy buena suerte.