Como debería vestir un hombre para asistir a un funeral

como-vestir-hombre-caballero-funeral-entierro-0000“Quiero que algo de mí perdure después de la muerte”; Ana Frank.

      Hay trances en la vida, que la verdad sea dicha, no invitan ni siquiera a mentarlas. Sin embargo, lo cierto es que son tan naturales como nuestra propia existencia y todos -lo queramos asumir o no- un día pasaremos a mejor vida.

      Cuando despedimos para siempre a uno de nuestros seres queridos, o conocidos, es momento de las más fuertes emociones. Estos fatales momentos transcurren dentro de los más pulcros y lóbregos espacios: tanatorios, cementerios o incluso las iglesias -durante las exequias- destilan la mayor sobriedad. Nuestro vestuario no puede ser una excepción y debe integrarse en este ambiente.

      La elegancia, como siempre y una vez más, radica en saberse comportar para estar a la altura de cada una las circunstancias a las que acudimos y de lo que se espera de nosotros. En estos actos se impone el máximo rigor, el que confiere el color negro. De igual manera a como ocurre con el más respetuoso silencio, el oscuro es el único tono aceptable para estas ocasiones.

      Al ser una ceremonia religiosa el protocolo más tradicional marcaría el uso del chaqué de igual manera a como los testigos de novio lo visten durante una boda. En esta ocasión con la versión de la levita y el chaleco negros, pantalón de mil rayas grises y negras, camisa blanca y corbata muy oscura. Sin embargo, la realidad es que desde hace muchos años no se utiliza el morning dress, ni siquiera en los funerales de estado por parte de las autoridades más tradicionales. Así que la lógica se impone y dicta que con el traje informal es más que suficiente.

      El conjunto totalmente negro salvo la camisa, o su defecto el traje de tono más oscuro que se disponga (mejor en gris que en azul), es lo aconsejable si el fallecido es muy cercano.

      Seguramente sea de las pocas oportunidades cuando los calcetines negros son los más apropiados para acompañar al calzado, por supuesto, también negro. Si queremos lucir el pañuelo en el bolsillo, solo el negro o –mejor- el blanco son los acertados. Todo lo demás sobra ya que es un día donde lo más adecuado es la total sencillez y máxima discreción. Simplemente no hay alternativas.

      Para el resto de los asistentes al sepelio todo el vestuario debe ser oscuro, muy discreto o ambas cosas a la vez.

      Los detalles que más se agradecen, sin duda, son el sentido afecto y acompañamiento a los familiares y amigos del difunto, asistir a las pompas fúnebres o remitir una carta manuscrita de condolencia si resulta totalmente imposible acudir. Pero además la discreción y el máximo respeto de nuestra imagen contribuyen.

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      La ropa solo es eso, prendas. Únicamente otro elemento, ni más ni menos importante que ningún otro componente de nuestra personalidad la cual se integra naturalmente en el conjunto, por lo que conviene concederla similar relevancia.

      Dice Haruki Murakami que si: “La muerte no existe en contraposición a la vida sino como parte de ella”, pues hasta en este triste momento será una muestra de buen gusto, respeto al prójimo y mejor educación nuestra adecuada presencia. Porque si en cualquier otro acontecimiento el mal gusto o las excentricidades nunca son bien acogidas, en estos momentos resultan casi ofensivas.

      Muchas gracias y buena suerte,

David García Bragado

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  • Jaime Romero-Requejo

    Buenos días. Excelente artículo como siempre David. Solo me surge una duda y es la siguiente. No he ido a muchos funerales, pero mi impresión es que salvo actos oficiales, casi nadie viste ya el obligado negro. Al menos es lo que yo he podido constatar. Y se me ocurre que si los más allegados del fallecido no visten de negro, quizás hacerlo yo sea llamativo, y ya sabemos que lo último que queremos es llamar la atención en esta clase de circunstancias. ¿Qué hacer en este caso?

    • vestirseporlospies

      Muchas gracias por tu apoyo estimado amigo Jaime y buenos días, la verdad es que había sido muy solicitado y finalmente nos decidimos a editarlo, aunque siempre deja el cuerpo un poco “sensibilizado” 🙂
      Tienes toda la razón y solo aquellos señores con una refinada predisposión se visten con un traje oscuro y una corbata negra en estos trances. Diría -incluso- que casi son las mismas personas que eligen el chaqué para sus bodas.
      Una cosa es lo que hacemos en la práctica y otra cómo podríamos proceder.
      Y como bien comentas en el caso de hacerlo nosotros nos confudirían a buen seguro con un familiar, (de igual manera a si asistimos como invitados a una boda de chaqué solo nosotros)… de hecho yo recuerdo hace más de 25 años asistir al de la abuela de un amigo con una blazer azul marino y una camisa blanca, pantalón gris y sucedió que -efectivamente- me confundieron con un nieto más…
      Yo lo que hago es asistir con una chaqueta oscura, una camisa clara y zapato negros, ni más ni menos. El día del funeral de mi abuela fue otra circunstancia y el traje oscuro fue imperativo.
      Un abrazo y saludos cordiales,

  • Anonimo

    Es un artículo necesario, por lo que bien dices todos pasamos por ese trago en algún momento de nuestra vida. Poco comentario se puede hacer más que felicitarte por tener en cuenta un aspecto de la vida tan importante y que poco se trata o mas bien se aparca en este tipo de blogs.

    • vestirseporlospies

      Gracias a ti estimado amigo por tu apoyo… no puedo decir que fuera fácil pero mereció la pena por vuestros comentarios. Un saludo muy cordial,