Combinación total, los tirantes

tirantes-combinacion-total-autentica-elegancia-00“La intuición es una facultad espiritual, y no explica, simplemente muestra el camino”; Florence Scovel, escritora estadounidense.

      Hace diez días un lector me advertía -con toda la razón- que mis tirantes de un artículo pasado deberían haber tenido las lanzaderas de piel en color marrón. Cierto. Así, este tono más claro, facilitaría un encuentro suave en el pantalón que era blanco. Estamos de acuerdo.

      Sin embargo este color para la piel chocaría con el azul marino del elástico, que es lo que trata evitar el negro dándole cierta continuidad al tirante. Tendríamos entonces que aclarar el azul de la tela del tirante para que no resultara tan llamativo, pero entonces éste ya no casaría con la corbata lo cual era mi intención. Y si tuviera que cambiar la corbata no haría el efecto que buscábamos de asimilarla con los zapatos y calcetines, con lo que habría que replantearse todo el conjunto.

      En definitiva, el tono de este pequeño trozo de piel negra -que no se ve- determinaría toda mi imagen. Y si nos regimos con este celo deberíamos replantearnos cada atuendo milimétricamente para cuadrarlo, lo que sería imposible.

      Con este grado de perfeccionismo nos encontraríamos –cuando menos- con dos problemas. Primero, cualquier conjunto así tratado resultará demasiado encorsetado, algo parecido al denostado efecto del pañuelo de bolsillo en la misma tela que el de la corbata. Y segundo que en la mayoría de las oportunidades tendríamos que disponer de una inagotable variedad de artículos para utilizar en cada caso.

      Todos estaremos de acuerdo en que llevar cualquier consideración al extremo resulta innecesario y contraproducente. Mucho más en algo tan intuitivo como lo es la ropa con la que nos vestimos a diario. La perfección no solo no se lleva bien con la elegancia, sino que ésta es algo visceral… y, sobre todo, despreocupada (sprezzatura).

      Estos detalles radican -precisamente- en lo contrario. Es decir, en asumir que un elaborado pañuelo de bolsillo de Luca Rubinacci, unos calcetines estilosos de William Abraham o –en este caso- nuestro logrado modelo de tirantes de Cencibel, solo, asoman una mínima porción a modo de iceberg por lo que se integran naturalmente en él.

      Al contrario que una prenda principal, como lo es la chaqueta o el pantalón, los complementos no se muestran sino que se intuyen en puntuales ocasiones y/o en pequeños trozos. Cual buen perfume, en dosis pequeñas y distancias cortas.

      Estos casos revelan cierta intimidad de nuestra imagen. De elegancia escondida que es la que resulta auténtica. No se trata de vestir para mostrar (o impresionar), sino como convencimiento y para uno mismo.

      El dinero puede comprar un gran número de artículos pero no hacer que vistamos como Cary Grant. La combinación total resulta imposible, y si lo fuera sería como la perfección: aburrida.

      Muchas gracias y buena suerte,

David García Bragado
Fotografía portada: © Jose M. Salgado.

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  • Anonimo

    Tienes razón la perfección a la larga siempre es aburrida. Hay que darle un toque de locura a las cosas y en el vestir me parece necesario, ya que sería imposible para la mayoría tener ropa y complementos a juego para todas las combinaciones, además hay ciertas cosas sobre todo pulseras, relojes… que para ti son fetiches o especiales que lo mas probable es que combinen muy poco con ropa que no sea informal pero a ti te apetece y es perfecto.

    • vestirseporlospies

      Muchas gracias amigo por tu comentario, no le falta ni un ápice de sentido a tus reflexiones. Feliz día y saludos cordiales,

  • Alberto

    Amigo David:

    Voy a escribir por primera vez en su blog, aunque debo decir llevo siguiéndole desde las pasadas Navidades, momento en que se convirtió en mi lectura favorita durante unos días de descanso. Cómo acabé en él quizás tenga oportunidad de compartirlo en otra ocasión.

    Estoy convencido de que vestir bien, como vivir, es un arte.

    La ciencia se rige por leyes severas que no pueden ser ignoradas. Todo lo demás crece no cuando se aplican las reglas, sino cuando se superan. La tradición son nuestros cimientos, pero con ella puede y debe navegarse plácidamente hacia nuevos puertos. No perdamos de vista que todas las normas que conocemos nacieron en algún momento, en el tema que nos ocupa la mayor parte de ellas en los últimos 150 años.

    Si en el vestir existiera una ley universal sobre la que no hubiera duda, no habría estilo, sino uniforme. Pienso, y precisamente en este punto me hallo, que los neófitos somos rigurosos en exceso, precisamente por no haber superado aún el enunciado de las reglas. Por otro lado como una necesidad del aprendizaje.

    En cualquier caso siempre se puede valorar. ¡Por supuesto! Y podemos estar seguros que saldrán “al menos” tantas versiones diferentes como pares de ojos miren. Precisamente por aquello: hablamos de arte.

    Atentamente,

    A. B. M.

    • vestirseporlospies

      Mi querido amigo Sanbertito;

      Son comentarios y reflexiones como la suya la que hacen de este blog lo que es. Muchas gracias por darle tanto valor con su participación.

      Y si hablamos de arte; Arte -también- son palabras como las suyas.

      Un abrazo y tienes aquí tu casa,

      • Alberto

        Desconozco el motivo por el que DISQUS, que gestiona los comentarios, me etiquetó como “Sanbertito”, pero he podido corregirlo y en adelante apareceré con mi nombre: Alberto.

        David, sus palabras son sin duda exageradas, pero agradables. Le quedo muy agradecido.

        Por mi parte he disfrutado estos meses leyendo sus artículos y espero, a partir de ahora, animarme a colaborar en el debate con alguna regularidad.

        Un atento saludo,

        A. B. M.

        • vestirseporlospies

          Estimado Alberto, gracias a ti. Los agradecidos somos nosotros ya que estamos a vuestra disposición.

          Saludos cordiales y, siempre, serás bien recibido a participar debido a tu educada intervención.