Claves para un buen planchado

“La inteligencia consiste no sólo en el conocimiento, sino también en la destreza de aplicar los conocimientos en la práctica”; Aristóteles.

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      Sin plancha no hay elegancia posible. Puede ser que en ciertas ocasiones nos compliquemos tanto con las combinaciones, tipos, colores o diseños de las prendas; que no nos deje reparar en la sencilla cuestión de su planchado. Esto no tiene un pase. Que la ropa que vistamos esté perfectamente planchada es prioritario, así como que tenga una limpieza pulcra (cuestión que seguro no era necesario mencionar).

      La operación del planchado no necesita esperar al lavado de la ropa, aunque siempre le corresponda después. Es un craso error el vestirse con alguna prenda que no este tan lisa como le corresponde. La arruga en este caso tampoco es bella.

      El traje es una prenda delicada para planchar por manos inexpertas, y debería delegarse en manos profesionales. Sin embargo siempre se le pueden realizar unas sencillas operaciones intermedias. Otras prendas como las camisas o los pantalones son fáciles de planchar por cualquiera de nosotros a poca destreza que adquiramos.

      Planchar una camisa no lleva más de un par de minutos y en menos de un cuarto de hora dejaremos listas todas las que vamos a usar durante nuestra semana. Que esté algo mojada del tendal o se salpique con agua antes, favorecerá la operación.

      La secuencia cuello, canesú (única parte a planchar también por el interior puesto que solo ella es una pieza de doble tela), espalda, costados, brazos (a doble cara) y puños es idónea. Si presentamos cada una de las partes estirada sobre una superficie lisa, solo habrá que deslizar la plancha ejerciendo una ligera presión para que el resultado sea el deseado.

      En las chaquetas no debiéramos aventurarnos si no tenemos buena mano. Aunque con una protección intermedia y evitando tocar la zona del hombro -que por otra parte rara vez se necesita planchar- podemos mejorar mucho su aspecto. Los costados, la espada o las solapas son fáciles de planchar y lo agradecen. Con guardar las blazers en su correspondiente percha de madera de anchos extremos y airearla -al rocío- periódicamente se conserva -bien estirada- durante mucho tiempo.

      Antes de planchar cualquier pantalón o chaqueta, que no pase por una limpieza seca o húmeda, es imprescindible aplicarle un enérgico cepillado. Las prendas de lana rara vez pasan por la lavadora por lo que el cepillo de cerdas naturales se convierte en imprescindible para eliminar la suciedad que se va depositando sobre ella (por ejemplo el polvo ambiental). Esta porquería aunque no se vea, tupe y ahoga la prenda, con lo que la plancha no hará sino fijarla aun más.

      Planchar un pantalón resulta de lo más sencillo que hay. Simplemente requiere que se coloque en su posición cada pernera. Los formales -con raya- plegados con todas sus costuras alineadas, y los que no la llevan con éstas a ambos extremos. Posteriormente se da la vuelta al pantalón, o se pliegan las dos perneras. Se tiene que proceder a deslizar la plancha por toda la superficie de cada uno de los cuatro lados.

      Varios.

      Aunque una amplia mesa robusta con base de fieltro forrado, es lo más recomendable, la tabla de planchar típica resulta cómoda y práctica.

      Una plancha pesada (en torno a los 3 kg.) y seca es la recomendada por los expertos, y si fuera necesario se rocía la ropa con agua (no vapor). Mi experiencia es que si planchamos con un centro de planchado el resultado es excelente, si bien es cierto que hay que dejar airear durante largo rato después las prendas antes de guardarlas en el interior del armario para que pierdan toda humedad.

      Ante cualquier planchado de tejido delicado (lana, seda o lino) resulta imprescindible no fijar directamente la plancha sobre la tela sino a través de una sarga o cualquier otro retal de fina tela parecida. Evitará, además de no deteriorarse, que aparezcan brillos indeseables.

      En ocasiones se tiende a planchar por el interior de las prendas -sin duda método indicado para lavarlas- pero el mejor resultado se obtiene cuando se planchan por fuera.

      Un consejo muy útil para la conservación de la superficie de la planchas es que en las ocasiones en que se fije la suciedad a su base, ésta se elimina muy fácil frotándola con un estropajo de lana metálica cuando está aún caliente. El anti adherente no se ve deteriorado por mucho que se roce y el resultado es deslumbrante.

      Cierto es que puede haber, como en su día vimos, operaciones de mantenimiento y cuidados a fondo de nuestra ropa. Así, para el planchado de un traje que durante su realización un sastre puede invertir hasta tres horas para dejarlo impecable, nosotros en una rutinaria revisión -quincenal por ejemplo- con unos minutos podemos hacer que den buena impresión.

      Quizá estas operaciones no las hagamos muchos de nosotros habitualmente, pero él que no sabe hacerlo, no sabrá mandarlo hacer. O lo que es peor, no lo valora.

      Muchas gracias y buena suerte,

David García Bragado

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  • Anonimo

    “El que no sabe es como el que no ve”. Que sencillo parece y que complicado me resulta. Viendo al individuo parece de lo más sencillo y leyendo tus explicaciones, parece cosa de niños. A mi personalmente me cuesta, se que soy muy torpe para ciertas cosas, quizás me rinda demasiado fácil cuando algo no me gusta. Con los consejos y la visualización del video intentare hacerlo con cariño y muy despacio. Próxima meta a conseguir. Un saludo.

    • vestirseporlospies

      Muchas gracias por tu sincero comentario estimado amigo.
      Cuando era soltero y vivía solo ante compromisos importantes, no me quedaba otra que esmerarme y con paciencia y no poca práctica logré cierta soltura. Después, durante 15 largos años no la marqué. Hoy en los días más ajetreados rematar la jornada escuchando la radio y realizando estas tareas, encuentro cierto reposo…
      Saludos cordiales,