Chaquetas de punto

“No trates de ser original; sólo trata de ser bueno”; Paul Rand (1914-1996), diseñador gráfico estadounidense.

      Quien tiene clase rebosa humildad. Cultivar una personalidad humilde, además permite estar receptivos a nuevos conceptos distintos de los asumidos como definitivos. Gracias a esta capacidad evolucionamos, mejoramos o descubrimos; cuando no las tres circunstancias a una misma vez.

      Nuestra debilidad por el punto se debe a sus notables beneficios. Se adapta al cuerpo como otra capa de piel, no se arruga fácilmente, transpira, abriga, resulta económico, es versátil, cómodo, etc. Entre sus pocos inconvenientes destacan que se deforma o desgasta de forma acusada si no son de calidad.

      Las chaquetas, tipo blazer, se realizan de tela tejida en la práctica totalidad de las oportunidades. Sin embargo existen otras prendas con este mismo patrón, más puntuales que se realizan de punto tricotado, fino o grueso, dando lugar a nuevas prendas.

      Éstas son de carácter, eminentemente, casual. La materia prima utilizada puede ser el lino, algodón o lana. Suelen ser más cortas, y gracias a sus características la hace una prenda primaveral u otoñal. De entretiempo.

      Resulta una simbiosis de la chaqueta tradicional sumada a la prenda de punto interior con la que generalmente nos acompañamos a modo de tercera pieza. Bien sea jersey, chaleco o cardigan.

      De igual manera que las clásicas, las chaquetas knitted, pueden ser de hilera sencilla o cruzada.

      No son propias para acompañar con una corbata. Este tipo de chaquetas se pueden vestir en su interior con una camisa de hilo de algodón, aunque las veo más propias de un polo, una polera o incluso camiseta dependiendo de la ocasión.

      Suelen ser más cortas, y le favorecen los botones grandes de corozo, madera, cuerno o incluso metálicos de latón. Se llevan bien con casi todos los tejidos para los pantalones.

      El pañuelo de bolsillo en esta oportunidad, y sin que sirva de precedente, nos lo podríamos ahorrar. De ponérselo, sería oportuno que fuera de un tejido vaporoso de lino o seda.

      La chaqueta de punto tricotado, es una pieza rara de nuestro armario, pero de gran valor durante periodos de transición para una temperatura intermedia. No se trata de la shawl ni del cardigan, es la blazer pero con un punto knitted. Apropiada para vestir -con clase- en las oportunidades más distendidas.

      Muchas gracias y buena suerte,

David García Bragado

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