Chaquetas azules

“Diseño para la gente real. Pienso en nuestros compradores todo el tiempo. No hay virtud ninguna en crear ropas o accesorios que no son prácticos”; Giorgio Armani.

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      Lo primero antes. Como siempre resulta aconsejable empezar por el principio, a la hora de completar cualquier vestidor masculino que se precie, una de las prendas que nunca deberían faltar es la blazer.

      Esta prenda es tan válida para el verano como para el invierno, otoño o primavera; durante el día o la noche, para una situación sobria o distendida…. Su versatilidad la hace única.

      Heráclito dijo “no te bañaras dos veces en el mismo río”. Porque ni nosotros ni el río seremos iguales. Hace cuatro años que vimos por primera vez este artículo básico de nuestro vestuario, y hoy sigo pensando parecido aunque vamos incorporado conceptos más madurados. Vamos con ellos.

      Su tejido bien puede ser de lino, algodón o lana (alpaca, cashmere, mohair, vicuña…) cualquier hilo virgen y de calidad vale. En equilibrio con el resto del conjunto, las realizadas con lana no deberían mezclarse con el lino en otras prendas y viceversa. El algodón dependiendo de su gramaje resulta un comodín.

      Malo será el color del pantalón que no le caiga bien a la americana por excelencia. Aunque de forma personal me quedo con el blanco para el calor, el gris cuando hace frío y el tono toffee para siempre.

      Si es de hilera cruzada no prescindir de la corbata me parece un detalle elegante.

      Las camisas ya sabemos que siempre son mucho más agradecidas claras. Azules o blancas, principalmente, y en contadas ocasiones amarillas, grises o rosas. Las oscuras, dicho sea de paso, no las veo ni para ésta ni para ninguna otra oportunidad.

      En cuanto al calzado, cuanto más armada sea la chaqueta combinará de manera más forzada con los mocasines, y si el zapato es de cordones -también- va a agradecer que se le acompañe con una corbata.

      De todas las formas, lo más importante es como se ajuste la chaqueta a nuestro cuerpo. Como nos caiga. La calidad en el corte, sumada a la de la tela, resultan decisivas; el resto es complementario y subjetivo.

      Cuál árbol que no deja ver el bosque, en ocasiones nos ofuscamos en buscar la cuadratura del círculo con tejidos de estampados imposibles. Sin reparar en que tenemos delante de nosotros una prenda difícil de superar: la chaqueta azul lisa.

      Una prenda como la americana azul marina es de esas cosas que cuentan una historia (la de tu vida).

      Si algo define a la chaqueta marinera son sus botones metálicos. De tener la oportunidad, nunca tiraría los botones de las prendas muy antiguas. Las reciclaría pues cada vez resulta más complicado encontrar bellas botonaduras, y seguro que en cualquier momento nos sirven para mejorar una chaqueta.

      De prescindir de un traje la siguiente prenda en formalidad será esta. Y cuando nos encontremos con una borrachera de colorines… si optamos por este clásico intemporal nos valdrá como un retorno hacia el origen del buen gusto.

      La camisa, blanca; el zapato, negro; … y la chaqueta azul. Juntos o separados. Será complicado que -algún día- sean superados.

      Muchas gracias y buena suerte,

David García Bragado

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