Chaqueta Norfolk

“Fueron reales, pero de tanto contarlos se hicieron leyenda. O al revés: fueron leyenda y de tanto contarlos se volvieron verdad. Es lo de menos”; Laura Restrepo, escritora colombiana.

      Elemental. La tradicional chaqueta tipo Norfolk a efectos prácticos, hoy, no tendría mayor finalidad que acaparar los objetivos de las cámaras fotográficas en festivales como el Pitti Uomo de Florencia o la Semana de la Moda de Milan. Lo que si nos deja son retazos de historia y algunas ideas inspiradoras para patrones más actuales.

      Se trata de una prenda muy dandi, de origen inglés, ideada para cazar.

      La procedencia de esta chaqueta se atribuye a Henry Fitzalan-Howard, decimoquinto Duque de Norfolk (1847–1917), aunque fue inmortalizada gracias al uso de personajes como Eduardo VII o el Duque de Windsor. Más recientemente Robert Redford o Robert Crawley, el Conde de Grantham en la meritoria serie de Downtown Abbey, la trajeron a colación.

      La residencia campestre de la familia real inglesa, Sandringham House, ubicada en el condado de Norfolk seguro que también contribuyó a fortalecer su leyenda.

      Esta cazadora Norfolk viene dotada de grandes bolsillos cuadrados tipo plastón con fuelles en la parte baja de sus delanteros. Sus características tiras a modo de tirantes por fuera y el cinturón están cosidos. En ocasiones, también alberga bolsillos laterales a la altura del pecho.

      El modelo tradicional solo dispone de botones para el cierre. Pudiendo ser éstos forrados de cuero o del propio tejido de la chaqueta, o de madera, astas o cuernos. Posteriormente se ha sustituido el ajuste del cinto por hebillas.

      Dispone, además, de pliegues en las sisas de las mangas. Vestigio de los patrones originales para favorecer el movimiento de los hombros durante el disparo con la escopeta. O movimientos en deportes sobre el césped, puesto que estas piezas que estaban destinadas a actividades cinegéticas o campestres derivaron hacia otras deportivas como el golf o la equitación.

      Se realizan de lanas recias, como la Shetland o el tweed, o en pana. Pudiéndose considerar como el Barbour del siglo XIX.

      Firmas como Brooks Brothers o Ralph Lauren presentaron sus prototipos en algunas de sus colecciones otoño-invierno, mientras que la sastrería británica Bookster (ya cerrada) fue famosa por la confección de estos tipos de chaquetas.

      Asociadas a los pantalones knicker-bockers (bombachos hasta debajo de las rodillas), realizan una función, en versión inglesa, similar a nuestra chaqueta Teba. Algo más lejos de su pariente africana la sahariana.

      En su día era posible verla formando parte de un conjunto uniforme de traje, aunque fue más habitual de otros tándem chaqueta pantalón en distintos tejidos.

      Si a un niño, o a una mujer, se le viera en nuestros días vistiendo una chaqueta de este tipo a buen seguro que no levantaría mayor expectación. Mas si fuera un hombre, podría ser objeto de alguna chanza.

      Muchas gracias y buena suerte,

David García Bragado

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