Chaqueta de trabajo francesa

“El arte de los avances es el de preservar el orden en medio del cambio”; Alfred North Whitehead (1861-1947); filósofo inglés.

      Investigar la historia de las prendas que existen en la actualidad genera sorpresas. Constatamos por ejemplo, y a cada paso, que aunque a muchos nos guste pensar que lo mejor en este campo está por llegar; casi toda la oferta que llega hasta nuestros días ha sido creada en un pasado muy lejano y simplemente la estamos actualizando.

Historia.
La chaqueta de trabajo francesa corresponde con la parte de arriba del uniforme laboral que utilizaban los trabajadores durante el siglo XIX. Prenda, de origen galo, que por su aceptación entre la población conquistó un uso cotidiano.

      Se dice que los carpinteros preferían el color negro, mientras que los agricultores y otros artesanos o jornaleros de las fábricas se inclinaban por el azul real.

      Fue una pieza fetiche para el armario del célebre fotógrafo de moda William J. Cunningham (1929-2016). Bill Cunningham fue todo un personaje dentro del sector que trabajó para -entre otros medios- el rotativo norteamericano The New York Times, y cuyo legado es muy reconocido por sus instantáneas tomadas a pie de calle.

Características.
Las chaquetas chore, como también se conocen, fueron ideadas para manchar con grasa aunque hoy las rociemos de colonia. El termino ingles, chore, alude a trabajos de faena o jornal. Un chollo o trabajo rutinario.

      Su construcción base -de corte recto- se mantiene con cierto aire a la chaqueta sahariana, ya que dispone de dos grandes bolsillos a la altura de la cadera y uno en el pecho. Tiene un cierre abotonado, y las versiones más clásicas están realizadas en el vivo tono azul conocido como francés. El clásico color denim se debe a que era asequible y barato, lo que además ayudaba a diferenciar a la clase trabajadora de los capataces que vestían con ropas de calle. Aún hoy podemos corroborar esta distinción en las obras civiles de nuestro entorno.

      Esta prenda de culto se confecciona en tejidos de algodón, vaquero o cambray. Sin forro. Y aunque también se dejan ver en pana, el tejido base siempre es el algodón.

      Inspiradas en su origen existen versiones desgajadas, con remiendos o tipo patch (parcheada). Resulta una camisa-cazadora práctica, de batalla. A modo de pantalón vaquero es resistente a la suciedad y de fácil limpieza en una lavadora.

Usos.
Todos nos encontramos en situaciones para las cuales una chaqueta parece demasiado seria. Por ejemplo, un sábado por la tarde en otoño o primavera, o para acudir a la compra una mañana sabática. Esta prenda sirve para sustituir a la seriedad de una chaqueta en una jornada de asueto, porque se trata de una opción de sport, más que casual. Nunca propia de acompañar con una corbata.

      La podemos utilizar como un sobre todo. Sobre una camisa o camiseta. Ya que al disponer de cuello, justifica lleve solo camiseta por debajo para no parecer redundante.

      Combinarla con un pantalón vaquero parece redundante. Sin embargo, perfecta con una prenda de contraste como unos chinos beige.

      A la hora de mezclar con otros tejidos, son buenas opciones otros algodones como el de la gabardina.

Marcas y conclusión.
Como firmas tradicionales están Vétra (1927), Saint James (1889) y Le Mont St Michel (1913). Se trata de fabricantes franceses que vendieron las originales destinadas a los trabajadores, y hoy se adaptan a las demandas de la tendencia urbana.

      Una ropa que si en el pasado correspondió a la clase trabajadora (artesanos o peones) y se adquiría por un puñado de monedas, hoy su precio no baja de los cien euros. Lo dicho; solo nos actualizamos.

      Muchas gracias y buena suerte,

David García Bragado

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  • Juan

    Un artículo muy interesante, David. Tras leerlo me ha surgido una duda, ¿Qué diferencia hay, entonces, entre esta prenda y la sobrecamisa?, tras dirigirme al artículo que escribió en su día sobre esta última prenda la única que encuentro, a simple vista, son los bolsillos.

    Muchas gracias de antemano!

    Un abrazo,

    Juan A.

    • vestirseporlospies

      Muchas gracias y feliz día querido amigo Juan.

      Efectivamente, gran pregunta la tuya… para la cual ya has apuntado la respuesta. Puesto que se trata de una sobrecamisa más, lo único que específica. En este caso se vistió para esa época, en el país galo, se utilizó por la clase trajadora (obrera) y así toda la vida desde la Revolución Industrial para proteger la ropa interior… a modo de uniforme.

      Esta prenda en particular, como bien dices se destaca por los bolsillos, su corte recto y sobretodo por su color real y su tejido vaquero.

      Otros tipos de sobre camisas son las de tipo leñador en franela de lana con dos bolsillos superiores y sin los inferiores… y seguro que encontramos muchas más aplicaciones dandole una repensada. Y según las vayamos encontrando las iremos contando. 🙂

      Otro abrazo cordial para ti y saludos cordiales,

    • vestirseporlospies

      PD. Te dejo un ejemplo de la de tipo leñador a la cual algún día dedicaremos su espacio.

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  • Hastur Jr.

    Hola, espero que todos estéis pasando un buen verano.

    Un artículo interesante: no sabía que existiese esa prenda (creía que era un tipo de sahariana). A la espera de la entrega sobre camisas de leñador, que promete.

    Pero debo decir que no estoy de acuerdo con el significado que atribuyes a la palabra “chollo”. Un chollo no es un trabajo rutinario y repetitivo -como sí lo es el inglés “chore”, ahí no cabe duda- sino algo que se consigue sin esfuerzo, como una tarea fácil, una ganga… etc. El parecido entre chore y chollo, aunque es notable, no creo que pase de ser una casualidad. Circula una historia bastante divertida sobre el origen de la palabra “chollo”: se dice que deriva del apellido de un noble italiano de la corte de Carlos III llamado Cioglio, que tuvo la brillante idea de reclamar en exclusiva la concesión del alquiler de sillas en las calles de Madrid para contemplar desfiles, procesiones y similares. Cioglio se hizo rico sin esfuerzo, y su apellido adaptado al castellano pasó a ser sinónimo de “ganancia fácil”. Seguramente no es más que una leyenda urbana, pero siempre me ha gustado esa anécdota.

    Cambiando de tema, pasamos a la recomendación seriéfila (lo sé, suena fatal, lo siento) del mes. Se trata de “Ballers”, una serie que va ya por la tercera temporada, centrada en las aventuras del asesor financiero de un grupo de jugadores de la NFL en Miami. Ya sé, ya sé: “jugador de la NFL” y “Miami” no son conceptos que asociemos fácilmente con los de “sobriedad”, “discreción” o “elegancia”. Y si encima os digo que el protagonista es Dwayne Johnson
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    vais a preguntaros si no habré tomado demasiado el sol. Pues no, porque vale la pena ver la serie para darse cuenta de los resultados que da el buen trabajo del sastre al cortar los trajes.
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    En serio, dadle una oportunidad (eso sí, no os fijéis mucho en el hiphop, en los modelitos de los bros y en los cadenorros de colorao) y observad lo que puede hacer un buen sastre para disimular los excesos…
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    Un saludo
    Hastur Jr.

    • vestirseporlospies

      Feliz lunes, querido Hastur Jr.
      Ya te echábamos de menos… gracias nuestro verano está resultando reconfortante, de echo hemos descansado todo el fin de semana 🙂

      La anécdota de “chollo” del sr. Cioglio es muy clarificadora del término y curiosa, muchas gracias.

      En cuanto a la serie Ballers, a poco que se acerque a la calidad de sus trajes seguro que resulta amena. Nos la apuntamos.

      Muchas gracias y saludos cordiales,

      PD. nos ponemos con el artículo de hoy 🙂