Chaqueta de punto gruesa con solapas. Nuestra prenda desde la infancia… y para siempre

“La cuestión es que siempre hay que subir un escalón más, por fatigoso que parezca”; Lee Iacocca, empresario estadounidense.shawl-collar-cardigan-chaqueta-cuello-redondo-solapas-punto-lana-grueso-00

Algunos recuerdos de la infancia permanecerán -felizmente- en nuestra memoria de manera indeleble e imborrable. Recuerdo que en la casa de mi abuela, vecina de la célebre Plaza del Paragüas en Oviedo, había una antiquísima maquina tejedora de lana sobre la que mis hermanos y yo jugábamos -infatigablemente- a todas horas, tratando de descifrar cómo funcionaba.

En no pocas ocasiones, soportábamos con nuestros brazos extendidos las voluminosas madejas circulares de lana durante eternos y tediosos -aunque escasos en realidad- minutos para que mis tías enrollaran este hilo en los ovillos con los que luego alimentarían aquel extraño artefacto, por entonces un misterio para nosotros.

Dicha lana la comprábamos al peso en los aledaños de la bella y vieja plaza del mercado de la capital del Principado, a la que Woody Allen calificaría mucho después como: “Una ciudad de cuento de hadas”, anexa a la plaza de su ayuntamiento. También serviría para tejer a mano, con largas y gruesas agujas, las primeras prendas de punto que recuerdo usar.

Durante “aquellos maravillosos años”, de crudos inviernos, en la década de los 70 muchos lucimos los jerséis y chaquetas que nos confeccionaron en los propios hogares. Los modelos de cardigans que nos “diseñaban” eran similares a los célebres lucidos en aquel entonces por el moreno de los Starsky y Huthc, de nombre David. Steven McQueen o Paul Newman eran otros de los apasionados de este tipo de chaquetas en esa época.shawl-collar-cardigan-chaqueta-cuello-redondo-solapas-punto-lana-grueso-000

Así, y hasta que hace ya casi una década adquirí la última de estas piezas en una tienda -ya desaparecida- en la céntrica Plaza de Pontevedra coruñesa, nunca me ha faltado alguna de estas prendas en mi armario. No dude en adquirirla por aquel entonces en mi color favorito, el azul marino. Sin embargo, aun me arrepiento de no haber adquirido, además, otra que vi en un tono gris. Qué confort térmico y agradable sensación proporcionan.

Las buenas prendas nunca dejan de “estar de moda”, sencillamente, porque siempre están presentes en nuestros armarios.

Acompañar a esta célebre chaqueta de punto gruesa con una corbata y un pantalón de franela, o incluso con una sencilla camiseta y vaqueros (como nos la muestra el último 007, Daniel Craig) siempre será un acierto.

La shawl collar cardigan o chaqueta con cuello redondo con solapas raro es la temporada que las primeras firmas de confección -como Ralph Lauren o Hackett– no nos las ofrezcan con su característica lana gruesa, sus grandes bolsillos delanteros y llamativos botones de madera.

Hoy no se me ocurre mejor alternativa para sustituir a nuestra blazer, en un ambiente hogareño o familiar, para que con ella sentirnos tan abrigados como cómodos. Porque es en la intimidad de nuestro hogar donde el sustituto actual de aquellas chaquetas para fumar del pasado siglo, donde entiendo que cobra todo su sentido.

Muchas gracias y buena suerte,