Chaqueta de punto Gran Sasso

“No inviertas todo tu tiempo en un sólo esfuerzo, porque cada cosa requiere su tiempo”; Immanuel Kant (1724-1804), filosofo alemán.

      Brillar con traje y corbata resulta fácil. Cuando menos acertar a poco que sigamos una serie de sencillas reglas técnicas. La cuestión se complica con atuendos más relajados. No ya para un conjunto de chaqueta pantalón donde casi rigen idénticas premisas, sino acompañándonos por una simple prenda de punto.

      Existen múltiples oportunidades distendidas en las que se impone este estilo, casual, que conviene también cultivar.

      Muchos coincidiremos en que resulta más complejo de atinar por que entran muchas más variables en liza. Al ser más versátil y amplia la oferta, el riesgo de acierto disminuye de manera exponencial.

      La predilección por las prendas de punto, para estas ocasiones, es un hecho del que casi nadie escapa. Aunque son contadas las firmas que dentro del sector destaquen por su calidad, buen gusto y estilo. Clásico, pero actual.

      Maglificio Gran Sasso es una de ésas que sigo desde hace tiempo.

      Cómo por lógica es Mahoma él que debe ir a la montaña, había procedido así para contactar con la firma de Teramo (Italia), a nivel nacional, desde hacía años aunque sin éxito como resultado. Por el contrario fue Ilde D’Ignazio, responsable de comunicación en la central de Gran Sasso, él que me ofreció hace un mes testar sus productos. Cosa que hice con sorpresa y agrado a partes iguales.

      La primera prenda que elegí de su oferta para esta primavera fue una chaqueta tipo blusón con puntada en nido de abeja y cierre de nueve botones. De aspecto original, está realizada con 85% algodón y 15% de poliamida (nailon). Porque éstos y no las lanas son los géneros propios para las estaciones templadas, junto con la seda y el lino, o mezcla entre ellas como todos sabemos.

      El cuello, los puños y su dobladillo en la cintura están dotados de elástico que ajustan la prenda al cuerpo con suavidad. De hecho, a mi esposa le pareció que me sentaba pequeño aunque a Ilde no le pedí una talla en concreto sino que le remití las medidas de mi torso y entiendo que acertó de pleno.

      Me gusta y me hace sentir cómodo. Quedé satisfecho con el entallado y su ligereza. Con este cardigan se logra un conjunto, tipo, para un viernes tarde en la oficina o durante un día de asueto al aire libre. Podríamos variar, el resto de prendas, sin temor a equivocarnos. Este tono de gris lo aguanta casi todo.

      Estoy calzando mis últimos zapatos castellanos de la firma Meermin y vistiendo una camisa Tex 65% poliéster y 35 % algodón, los calcetines de Mazarin 100 % algodón hilo de Escocia, gafas Ray Ban y el pantalón 100 % lana, fria, de Alberto Olego Valle.

      Como dicen los clásicos: echarse una rebeca por encima siempre es agradable durante las temporadas de entretiempo. Y según para que oportunidades imprescindible evitando quedar en mangas de camisa.

      Este tipo de chaquetas de punto de algodón no dan calor pero resguardan. No pesan ni molestan, pero cubren. Dan otra imagen. Más cuidada.

      Muchas gracias y buena suerte,

David García Bragado
Fotografía Jose M. Salgado

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