Chaleco tweed de vestir con pantalón de franela de algodón

“La educación es la manifestación de la perfección en el hombre”; Swami Vivekananda (1863-1902), líder espiritual indio.

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      La moderación nos permite disfrutar de los placeres de la vida. Tras una dilatada jornada laboral, pocas cosas resultan tan agradables como disfrutar de una, y solo una, copa de vino o caña de cerveza bien tirada en compañía de amigos o la familia. Aunque la situación, siempre, tienta a repetir.

      Este fue nuestro caso a la vuelta de uno de los viajes que acabamos de realizar por tierras de Castilla. De retirada elegimos Toro (Zamora) para hacer un alto en el camino y estirar las piernas paseando desde la Puerta del Mercado hasta la colegiata de Sª María la Mayor, dejando a la derecha la Plaza Mayor. Por supuesto catamos el zumo de uva de la tierra fermentado en barrica de roble bordelesa.

      El caldo de la Tinta se dejó saborear; pero lo nuestro es analizar el vestuario y en esta ocasión elegí un conjunto para no pasar ni frío ni calor. Distinto y cómodo para conducir.

      El chaleco de vestir (de Sastrería Olego) es una pieza que se viste sin nada por encima. Se luce “a cuerpo”. Por lo tanto propia de lugares interiores o fríos poco intensos, de modo contrario el calor que nos proporciona al torso se nos irá por las mangas.

      Este tipo de chaleco no es muy habitual pero resulta una opción a tener en cuenta para permanecer en grandes espacios cerrados como una biblioteca, o pequeños abiertos como unos soportales. Su principal diferencia con la tercera pieza de un conjunto de chaqueta y pantalón es que en este la espalda dispone del mismo tejido que en el delantero. Lo que proporciona una agradable sensación para atardeceres otoñales o al calor de un hogar.

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      A la lana del tweed le pega otro tejido de similar gramaje, y la gruesa tela de la franela de algodón parece apta para el pantalón (de Sastrería Basanta). Además, juntar tonos crema y verde resulta adecuado. Una camisa azul clara de discretos dibujos (Mangas), sin más, remata el atuendo.

      Para el calzado, un zapato del tono de la sangre del toro modelo Derby noruegos (de Vidal Fernández) y los calcetines azul marino (Urban Socks) me parecieron oportunos para esta ocasión.

      Muchas gracias y buena suerte,

David García Bragado
Fotografía Jose M. Salgado

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  • Santiago

    Atrevido pero acertado.Durante siglos se aceptó el uso del chaleco “a cuerpo”.Especialmente en España entre las clases populares,hasta principios del siglo XX era frecuente que los hombres se colgasen al hombro la chaqueta -a veces con enganches exprofeso- para mostrar el chaleco en todo su esplendor,pues era la prenda varonil por excelencia.A tal punto llegó esa tendencia que se les añadían mangas para el invierno sin perder la forma propia,como las chaquetillas de torero que se diseñaron en aquella época.
    La moda británica que se fue imponiendo desde entonces trajo muchas cosas buenas,pero arrinconó otras pertenecientes a nuestra tradición que no estaría mal recuperar.
    Clásico,si.Rancio,nunca.Bravo por esa idea.
    Un saludo.

    • vestirseporlospies

      Gracias querido Santiago y feliz día.

      Es una fortuna contar con tus comentarios… doctos y que siempre arrancan una sonrisa. Larga vida a las prendas clásicas… 🙂 y si son patrias, pues con orgullo de que lo sean.

      Saludos cordiales y un fuerte abrazo,

  • Patricio Riquelme

    Estimado David,

    Mucho tiempo sin comentar, pero siguiendo con atención este espacio.

    Me parece un total acierto el no uso de la chaqueta cuando NO se necesita. Por muy livianos que sean los materiales, en mi opinión, siempre será preferible prescindir de la chaqueta cuando sabemos que lo está abajo es de igual o mejor calidad y la ocasión lo permita.

    Abrazo.

    • vestirseporlospies

      Muchas gracias estimado Riquelme por tu comentario… los cuales lamento no se prodiguen más por lo acertados que resultan 🙂 Buenos días,

      Lo cierto es que este artículo surge espontáneo… es decir, cuando conduzco mucho, La Coruña-Valladolid ida y vuelta en el mismo día es un ejemplo, se impone un poco de comodidad en el vestuario. Sin embargo, las mangas de camisa ya se sabe que no es lo más ortodoxo así que con mi chaleco voy la mar de cómodo… además si paras a estirar las piernas bien vale… 😉

      Otro abrazo y gracias por aportarnos tu valor,

  • RAF79

    Gran articulo amigo David, el disfrute de un buen vino, es marca de distinción de un caballero… y en una región como Toro. Llena de tradición aun más.

    • vestirseporlospies

      Muchas gracias estimado Rafa, el siguiente en tu compañía… 🙂
      Feliz jornada y un fuerte abrazo,

  • Leo

    Doble acierto, querido David:
    En primer lugar por el conjunto. Según leía el artículo y veía las fotos me acordaba de El Padrino (la primera) cuando Michael Corleone se esconde en Sicilia y después de pasear por el campo se toma un vino con sus escoltas en la taberna del pueblo. Ja, ja, ja! Aunque ya está todo inventado, tu vestuario se agradece a la vista.
    En segundo lugar por el vino y el bar. Estuve en esa misma mesa hace un par de años con mi mujer, después de visitar la Colegiata, en los soportales de la calle principal.
    Un fuerte abrazo.

    • vestirseporlospies

      JAJAJAJAJA Querido Leo, buenas noches…. gracias por tu comentario… .JAJAJAJA

      Que bueno… que más me gustaría que figurar como Marlon Brando o el mismo Al Pacino… lo cierto es que fue un rato muy agradable y me hubiera gustado compartirlo con todos vosotros.

      Feliz descanso y gracias por alegrarme tanto… JAJAJAJAJA

  • Leo
    • vestirseporlospies

      JAJAJAJAJA tal cual Leo…. JJAJAJAJJA

      Feliz día y saludos cordiales,