Chaleco de vestir. Detalles y ejecución.

“Pensamos en generalidades, pero vivimos en detalles”; Alfred North Whitehead, matemático inglés.

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      Para qué, cómo y por qué. Esta es la secuencia lógica que deberíamos meditar antes de realizar cualquier acción por primera vez, o al proponerla. Lo primero es la motivación, el ¿para qué?.

      Una vez que decidimos realizar nuestro primer chaleco -para materializar nuestra visión acerca de esta prenda- lo siguiente era diseñarlo. El cómo. Con Alberto Olego, puesto que a él le habíamos encargado la ropa para este invierno y con tela de tweed ya que es el tejido propio de estas fechas.

      En el cómo, también, entran los detalles. Con solapas y cuello por supuesto, porque lo hace más vistoso al vestir solo sobre una camisa. Sin ellos el tipo de chaleco sería más propio de la tercera pieza de un traje. Además dispusimos que con cuatro bolsillos porque si los de abajo parecen indispensables, los de arriba lo hacen equilibrado y singular. También posee bolsillos en el interior personalizado y bordado.

      No ha lugar a aberturas en el final de las costuras laterales. Puesto que al ser decorativas preferí definirle un corte en V trasero en el centro -abajo- de la espalda.

      Los ojales están bordados a mano.

      En la realización de un chaleco solo se utiliza la tela exterior, el forro y la entretela. Pero no plastón ni el crin de caballo, como se acostumbra para coser el pecho de una chaqueta. El chaleco no tiene la necesidad de estar tan armado, puesto que no carga con mangas. Tampoco dispone de la pieza del costado, llamado costadillo. Solo existen dos partes, el delantero y la espalda (o trasero) formados a su vez por dos piezas simétricas cada uno.

      Una larga pinza a lo largo de cada delantero y el corte consiguen el entallado al cuerpo.

      Los cinco botones escogidos son del tipo balón. Aunque también dispusimos hacer otros forrados en el propia tela, y así tener la posibilidad de cambiarlos si alguna vez deseamos disimularlos integrándolos en la prenda.

      El uso del pañuelo en el bolsillo, no es recomendable en el chaleco puesto que se trata de una prenda interior.

      Otros detalles que se le podían haber incorporado son el cinto tensor trasero (propio de un traje de tres piezas con espalda de raso) o tapetas en los bolsillos. Sin embargo entendimos que hubiera sido sobrecargar de forma innecesaria al conjunto.

      Para acompañar a esta prenda utilicé los zapatos de ante Oxford de Vass, calcetines de Urban, camisa de Massimo Dutti y los pantalones de franela gris oscuro también de la Sastrería Olego; cuya raya central hace diana sobre el centro de los cordones.

      Muchas gracias y buena suerte,

David García Bragado
Fotografía Jose M. Salgado

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