Cesare Attolini; espíritu napolitano con inspiración británica

“Quien sabe hacer música la hace, quien sabe menos la enseña, quien sabe menos todavía la organiza, y quien no sabe la crítica”, Luciano Pavarotti.cesare-attolini-sastreria-napolitana-rtw-00

Paul Stuart, Cifonelli, Pal Zileri, Suitsupply, Hutsman… forman parte del selecto conjunto de firmas internacionales, del menswear con vocación sartorial, por las que siento una profunda admiración. Con la intención de seguir incrementando -de forma paulatina- este elenco de marcas grandes que están alineadas con nuestro gusto, en esta ocasión será el protagonista del presente artículo Cesare Attolini.

Esta refinada casa de genuino sello italiano posee la influencia de la virtud británica y se ha hecho un hueco de privilegio en la gran manzana por derecho propio. Actualmente es su tercera generación de maestros sastres -en las personas de Massimiliano y Giuseppe Attolini– quien gestiona la sastrería que fue fundada en 1930 por su abuelo y revolucionario sastre Vicenzo Attolini. Cesaré Attolini, padre de ambos es el que le dio el nombre, impulso y dotó de miras comerciales hacia su intemporalidad bajo las premisas de: la máxima calidad en sus tejidos y el conocimiento del corte, como bases para permitirles la excelencia en el largo plazo.

Origen
Vicenzo perteneció a la generación de sastres que en el primer tercio del siglo pasado crearon la escuela napolitana. Con sus característicos cortes -tan desestructurados e imperfectos como sublimes- obtienen los patrones con los que luego cosen con maestría sus típicos: hombros “tipo camisa” o bolsillos curvos, entre otras secciones.

Marcelo Mastroiani, Clark Gable o el mismimo Duque de Windsor –Eduardo VIII- fueron algunos de sus embajadores por todo el mundo, y parece que no es leyenda que este último lo descubrió preguntando a un dandi que portaba una chaqueta cosida por él cuando ambos coincidieron paseando por la napolitana plazoleta de Capri.cesare-attolini-sastreria-napolitana-rtw-0

Desarrollo
De los seis hijos de Vicenzo es Cesaré el que se consagra para su sucesión natural y como medida de expansión, pronto, se dirige a Turín para perfeccionar su estilo. Allí logra grandes éxitos con sus primeras creaciones.

Sus máximas, tan lógicas como innatas en los artistas que promocionan mercantilmente, son: pasión, búsqueda de un perfeccionismo nunca satisfecho, tenacidad, compromiso…

Identidad
La casa mantiene el complejo equilibrio entre la tradición (inspiración inglesa) y la modernidad (su naturaleza italiana) como sello de identidad, donde el lujo no es una ostentación sino un hábito de trabajo para conseguir piezas únicas.

Su capacidad de producción se reduce a la cantidad de apenas 50 unidades diarias (10.000 al año) en un enorme taller donde más de un centenar de maestros sastres trabajan en la tradicionalmente artesana localidad de Casalnuovo, en plena Campania.cesare-attolini-sastreria-napolitana-rtw-000

Sus principales características estéticas son;

  • Colores sencillos y básicos con preferencias por el azul, el blanco, el marrón y el gris.
  • Motivos simples: rayas, cuadros ventana a dos colores y monocolores estampados de cuadros.
  • Combinaciones nada complejas; muy sencillas y naturales como sus tejidos de la máxima calidad.
  • Joven corte napolitano sobre sobrio estilo inglés.

Presente
Cada nueva colección mejora y complementa la anterior, además de convertirse en una auténtica lección de estilo y buen gusto.

Su nivel de marketing se corresponde con la marca de primer nivel mundial que es, y acorde con la calidad de sus creaciones, lo que ha posibilitado su rápida repercusión por todo el mundo.

Con el mismo método que en su día le llevo a Vicenzo a posicionar su establecimiento como un lugar de peregrinación mundial, hoy son su hijo y sus nietos quienes expanden su firma por los cinco continentes.

Muchas gracias y buena suerte,