Cazadoras de piel tipo aviador

“Cuando la información se organiza, surgen las ideas”; Jim Rohn (1930-2009), orador estadounidense.

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      Las prendas cargadas de historia tienen encanto por si solas. Independientemente de su estética, la solera que acumulan las hace merecedoras de un ganado respeto. Dignas de toda consideración, si además cuentan con una estética acertada se integran dentro de nuestro armario para un uso cotidiano, atemporal y clásico.

      En 1922 la armada de los EE UU diseñó la primera cazadora de piel en la historia de la aviación. Fue concebida para remplazar a los voluminosos e incómodos chaquetones que hasta entonces se habían usado en las cabinas de los aeroplanos porque no estaban cubiertas.

      El modelo A-1 se hizo famoso el 1927 cuando Charles Lindberg cruzó en Océano Atlántico, por primera vez en aeronave, con una cazadora de este tipo en color verde oliva. El 27 de noviembre de ese mismo año se estandarizó como la chaqueta oficial para los pilotos de vuelo.

      Contaba con relleno de lana borreguillo, un cierre con ocho botones y cintura, cuello tipo Mao y puños elásticos.

      Asociada a los primeros héroes de la aviación, como Jimmy Doolittle, la versión A-1, fue reemplazada por la A-2 en 1931. Aunque aún sería usada de forma parcial durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), fue declarada obsoleta al final de esta última contienda global.

      La A-2 ya dispondría de cremallera y de solapas en el cuello.

      El básico esquema de las A-1 y A-2 marcó el estilo para los diseños de la chaqueta del vuelo de las décadas siguientes. Cuando en los años 40 las cabinas de los aviones comienzan a presurizarse de forma artificial, aparecen las ligeras e impermeables Bomber para adaptar la uniformidad en los aviones bombarderos a los que debe el nombre.

      Otros modelos a tener en cuenta son las de las demás fuerzas armadas como la RAF, así como las de los pilotos de motos.

      Para combinar este tipo de cazadoras no se me ocurre nada mejor que un pantalón vaquero y unas botas commando de cordones y suela de goma. Aunque en general valen casi todas las prendas casual.

      Las chaquetas de este tipo también las encontramos en ante o piel vuelta y sus colores abarcan toda la gama de tonalidades marrones de manera preferente.

      Si las de fina gabardina Harrington eran para el calor, las de cuero están indicadas para las estaciones propias del frío y la humedad.

      Muchas gracias y buena suerte,

David García Bragado

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