Cazadora de algodón Gran Sasso

“El problema está en ver la realidad tal cual es”; Thich Nhat Hanh (1926), monje budista vietnamita.

      Las chaquetas nos favorecen -probablemente- más que ninguna otra prenda. Ensalzan nuestros hombros estilizando la cintura y cincelan el torso con una idealizada caída en la manga. Sin embargo, reducir todo nuestro vestuario a ellas sería un desacierto porque perderíamos otras opciones que lo enriquecen variando nuestra imagen.

      La utilización de una cazadora en su momento apropiado es recomendable. Resulta una pieza de transición y apta para jornadas de entretiempo. Cómoda, relajada, y adecuada para situaciones distendidas.

      De manera personal me gusta vestir cazadoras durante las tardes de los fines de semana cuando realizo cualquier actividad lúdica en familia o con amigos. Pues existen situaciones en las que adornarse con un pañuelo en el bolsillo -en su inseparable chaqueta- está de más.

      Para este recién estrenado otoño he adquirido un modelo en algodón de la firma italiana Gran Sasso. El buen resultado que me ofrecieron del polo y la chaqueta de punto durante el pasado verano me ha animado a encargar otro par de artículos para la presente temporada. La segunda, d.m., la presentaré mañana.

      Esta cazadora tiene un ajuste óptimo para mi cuerpo de 181 centímetros de altura y 83 kg. de peso en la talla 50. Bien entallada, no creo necesario realizar cazadoras a medida.

      De hecho lo entiendo un tanto frívolo o cuando menos prescindible.

      La costura del hombro apoya en el punto idóneo (él de inflexión) y se ajusta a la cintura gracias a los elásticos que dispone del mismo material que en las muñecas y el cuello. Detalle éste último, que ayuda a mantener el cuello siempre en su sitio por lo que me parece todo un acierto.

      Precisamente al ser tan cerrado no parece que vaya a desentonar con una camiseta.

      Confeccionada en algodón en su totalidad, con un interior de pelusilla (borra) y botones de hueso de búfalo, resulta hipersuave al tacto. Todo un placer que abriga, aunque no será propia del frío extremo; sino que realiza una función intermedia para un clima templado similar a la vaquera o de ante siendo aún más sport que éstas.

      Su formato está inspirada en el modelo aviador A1, y la veo idónea para -por ejemplo- aquellos estudiantes que acuden a los campus universitarios.

      El color de todas las prendas que adquiero de la casa italiana ubicada en Sant’Egidio alla Vibrata es gris. Pero es que la disparidad, y acierto, de los tonos que ofertan me anima a ello. En esta ocasión se acerca a un blanco roto o gris perla que la convierte en sufrida frente al uso y fácil de combinar.

      Para vestirla he utilizado mi camisa vaquera CTF y unos pantalones de lana gris del sastre Alberto Olego que por su textura superficial me parecían apropiados. Los zapatos son de Vidal Fernández y los calcetines azules de Cortefiel pretenden combinar con el tejano.

      Una cazadora que favorece, de manera cómoda, en jornadas de tranquilidad.

      Muchas gracias y buena suerte,

David García Bragado
Fotografía Jose M. Salgado

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