Carmina Cordovan Horsebit

“No creo que el hombre esté hecho para la cantidad, sino para la calidad”; Pablo d´Ors (1963), sacerdote español.

      No hay quinto malo. Haciendo honor al dicho taurino que reconoce como método más acertado, reservar el ejemplar de mayor calidad para saltar al ruedo en dicho lugar. Elegí un modelo de museo (literal) para el zapato que hace mi número cinco de la firma Carmina. El horsebit

      1, 2, 3 y 4.

      Carmina Shoemaker es calidad. Calidad creíble. De la que se siente. Integral.

      Por estilo, por la piel que utiliza, por su proceso de elaboración (con más de un siglo y medio de experiencia) y gracias a la presentación que exhibe compite de igual a igual con las engoladas firmas italianas o inglesas prestigiando el “hecho en España”.

      Esta firma balear se ha convertido en una de nuestras mejores embajadoras por el mundo entero, y es sinónimo de calzado con mayúsculas. Solo dispone de tiendas propias en Madrid, Barcelona, Nueva York, Singapur y París, además de en la isla que la vio nacer. Mallorca. De la que hace gala y promociona. Lo que demuestra otra declaración de intenciones más.

      Para mí, lo sabéis los asiduos a esta página, no existe otra firma de zapatos como ésta. Quizá su precio no la hace accesible para todos los bolsillos, en todo momento, pero resultarán rentables para quien adquiera cualquier par. Demostrable.

      Los segundos que adquirí, hace ya cuatro años y que más utilizo, están volando en estos momentos de regreso a Palma de Mallorca porque del uso necesitan una puesta a punto. Siguen como nuevos pero la goma de los tacones ya no aguantarán otra temporada más. De este modo y haciendo una regla de tres tengo garantizados, como poco, otros tantos años y apuesto (cuestión que escribiremos) que solo es el comienzo de una muy larga amistad.

      Este nuevo encargo -que ha gestionado Sandro (Albaladejo) la pasada semana- ya los disfruto en mis pies. Se trata de unos mocasines con el adorno metálico replicando la forma de un bocado ecuestre, muy apropiado para la piel cordovan de tono whisky o bourbon con que están realizados. Acabados con suela de cuero de Joh. Remdenbach Jr. (1905), no disponen de forro interior. Por lo tanto son para el verano, o para días de mucho calor.

      Montados con la horma Uetam, son refinados al extremo y disponen de un empeine muy abierto. Resultando tan cómodos como si fuéramos descalzos. Su carácter es eminentemente sport, como los presentaré en un futuro vestido con conjuntos acordes.

      Las fechas antiguas que utilizan algunos pedantes como reclamo, no amilanan a la marca fundada por Matias Pujadas. Mas al contrario Carmina se encuentra en su salsa, puesto que fue en 1866 cuando aparece la saga zapatera que llega hasta nuestros días. Ojo; tres años antes de que Charles Goodyear concibiera (en 1869) el cosido de mayor prestigio. El goodyear welted o cosido de la pala (parte superior del zapato) a la palmilla (la inferior que se cose a la suela en un segundo cosido exterior (el que se ve)) mediante una vira (tira de cuero de unos 15 mm.).

      En esta oportunidad, para las fotos, no puse calzas, pernitos u hormas al zapato pues quería evidenciar que no disponen de forro. Amén de mostrar, certificando, el sello de la prestigiosa tenería alemana.

      De mi anterior elección me quedé encantado con la piel de potro, así que me va a costar separarme de ella. Su suavidad y, por encima de todo, como se adapta al pie no me lo van hacer posible.

      Carmina, esposa de Mateo José Albaladejo Pujadas (conocido como Pepe) refundador de la firma en 1990 y nieto del fundador, y familia: salud, alegría y tradición durante muchísimos años más… para el deleite de todos nosotros.

      Muchas gracias y buena suerte,

David García Bragado
Fotografía José Manuel Salgado