Camisas peculiares: amarillas, rosas y verdes.

“Cuando exploras, lo más importante es saber si lo que has encontrado vale la pena”; John Boyne, novelista irlandés.

      Explorar hay que explorar. Sin esta acción no solo nos aburriríamos sino que además nos estancaremos. Cuando no -y en el peor de los escenarios posibles- nos atrasa puesto que el mundo jamas para.

      La predilección por vestir con una camisa blanca, junto a la chaqueta azul y un pantalón gris nunca debe ser una disculpa. Son los colores básicos de nuestro vestuario y tienen muchas posibilidades, sin embargo si pretendemos desarrollar todas nuestras capacidades estamos obligados a ampliar conocimientos.

      Cary Grant lució con una camisa amarilla junto a Doris Day en la campaña publicitaria de la película That Touch of Mink en 1962. Era adusta y pasó el trámite con dignidad, aunque no es fácil de emular.

      De manera personal tengo una camisa rosa (muy pálida) abandonada en el fondo de mi armario desde hace años, a pesar de que prodigo otro par de ellas en un tono más vivo -fucsia- con rayas de diferente grosor con frecuencia. Lo que en realidad sucede es que la primera es de doble puño para gemelos muy formal y no favorece la imagen de un traje, pues lo apaga. Y las segundas, que son de un carácter relajado, resultan atinadas para -por ejemplo- unos pantalones de tricotina y un cardigan.

      Las camisas verdes parecen las más fáciles de integrar.

      Como norma general a estos tres colores de camisas (amarillas, verdes y rosas) les favorecen los tonos vivos, las rayas y los cuadros. Además, estas características ayudarán a vestirlas con traje o corbata así como ponerle cuellos y puños blancos.

      Camisas lisas con tonos apagados corresponden a imágenes de otra época.

      Una máxima que debemos seguir a rajatabla es: nunca combinar ninguna de estas camisas con el mismo color de corbata.

      Omito a conciencia los otros colores como naranjas o marrones, porque son mucho más difíciles aún de justificar. Reduciendo su utilización a sutiles motivos, siempre para una situación sport.

      Si estudiamos el resto de las posibilidades para nuestras camisas, quizá la gris sea la última alternativa posible.

      Casi siempre hablamos de las camisas blancas o azules. Incluso cuando son de líneas o cuadrados el fondo se corresponde con éstos. No en vano son las más acertadas e incluso tonos tan divergentes como los malvas o índigos, que tan buen resultado dan, aún son versiones. Mas conviene reparar en que el uso de otros colores -como excepción- puede favorecer de una forma puntual.

      Dar una oportunidad a estas posibilidades de vez en cuando es un reto evidente cuyo premio para él que luzca es: que se consagra.

      Muchas gracias y buena suerte,

David García Bragado

Si deseas recibir de forma cómoda nuestras publicaciones, déjanos tu e-mail de contacto y te haremos llegar -periódicamente- una actualización con nuestros últimos artículos. Estamos a tu disposición. Muchas gracias y buena suerte

Etiquetas del artículo