Camisa guayabera, una prenda de etiqueta

“Hay mucho que saber, y es poco el vivir, y no se vive si no se sabe”; Baltasar Gracián (1601-1658), pensador español.

      La idea es buena. Muy buena. Tanto como cómodo y práctico resulta vestir con una liviana camisa guayabera, en un clima húmedo y caluroso como el tropical, para acudir a un evento formal en detrimento del traje y una corbata. Toda una liberación.

      El inconveniente principal es que no favorece. Tópica o tradicional, de anodino corte recto, nadie pasa a la historia de la elegancia por una imagen con esta camisa -también llamada cubana– puesta.

      Fuera de su contexto, actos de etiqueta en Latinoamérica, la guayabera no parece acertada puesto que puede hacernos sentir fuera de lugar. Como si luciéramos una blazer por el monte.

Historia.
La camisa, conocida con el tercer nombre de chacabana, es una prenda de origen rural que en la actualidad se utiliza para acontecimientos de gala. Ceremonias como bodas o cumbres de jefes de estado en el entorno caribeño.

      Propias del golfo de México y su área de influencia, su expansión ha llegado hasta las Islas Filipinas.

      Como en casi toda la historia acerca de las prendas del vestuario, la procedencia de este tipo de camisa se basa en leyendas. Lo que se sabe a ciencia cierta es las usaron los campesinos en primera instancia a partir del siglo XVIII, y que sus dos bolsillos inferiores servían para alojar el fruto de la guayaba (de ahí su denominación principal) y en el par superior los cigarros habanos. También se asume que se popularizaron en el entono del río Yayabo (Cuba) a raíz de su etimología.

Características.
Símbolo de austeridad por sus comienzos humildes (se acuerdan uds. de donde surgieron los flamantes zapatos Oxford) se deben a una estética simplificada.

      Como principales particularidades están los pliegues verticales decorativos que recorren la camisa del hombro hasta el bajo en ambas caras conocidos como alforzas, y sus cuatro bolsillos mencionados que recuerdan a una sahariana (dos a la altura del pecho y los otros dos en la cadera). A mayores suelen lucir distintos y ricos bordados.

      Como cualquier otra pieza de ropa del armario masculino, cuanto más sencilla mejor. Ya que cualquier adorno sobre ella no hará mas que emborronarla, y separarla del gusto del cliente más refinado.

      A pesar de su procedencia el precio de algunos modelos hoy superan el millar de euros. Estando realizadas con fino algodón, seda o mezclas aunque su tejido estrella es el lino.

      No se realizan entalladas, sino holgadas para refrigerar combatiendo el calor. Aunque no de manera tan amplia como una chaqueta.

      De manera preferente están confeccionadas con una manga larga por su carácter protocolario, lo que les confiere su carácter formal. Algunos modelos, incluso, pueden lucir gemelos pues disponen de doble puño con ojal para alojarlos. Las de manga corta se utilizan para actividades cotidianas.

      Denominadas en algunas zonas como guayabana se realizan sobre todo en color blanco. Puesto que son las utilizadas para acontecimientos de cierta seriedad, más coexisten con otras de tonos claros como el crema o crudos como segunda opción. La oferta alcanza a otros colores tales como malvas, salmones o grises para utilizaciones más relajadas o nocturnas.

Usos.
Nunca se visten por dentro del pantalón ni se utiliza con ninguna prenda superpuesta (como chaquetas) ni complementos (corbatas), aunque los nativos las utilizaron con pañuelos atados al cuello.

      Como mejor alternativa para esta prenda está la polera.

Referentes.
A pesar del fuerte carácter político que emana el ser exhibida por variados dictadores bananeros, a algunos dirigentes estadounidenses como George Bush Jr., Ronald Reagan o Jimmy Carter no les ha importado retratarse con ella puesta. Y aunque Obama prefirió descartarla, al propio Bush ya se la han regalado. Kofi Annan (secretario general de la ONU durante nueve años) fue otro de los que la exhibieron en publico.

      Las guayaberas han sido utilizadas por casi todos los jefes de estado latinoamericanos, desde José Martí a nuestros reyes, y escritores como Ernest Hemingway o Gabriel García Marquez pero también por actores de la talla de John Wayne. Además, hubo tipos tan elegantes como el diseñador Óscar de la Renta o el galán del cine Gary Cooper, que contribuyeron a mitificarla.

Marcas y conclusiones.
En España la podemos encargar en cualquiera de las camiserías artesanales que contamos -Burgos, Sanchez-Caro o Langa son algunos ejemplos- o recurrir a la extraordinaria oferta que nos sirve internet.

      Elogiada por unos, como Antonio Burgos, y descartada por la mayoría al estar asociada a la población de mayor edad… Allá donde fueras, haz lo que vieras. Seguro que a los que nos acogen le gusta nuestro gesto de integración.

      Muchas gracias y buena suerte,

David García Bragado

Si deseas recibir de forma cómoda nuestras publicaciones, déjanos tu e-mail de contacto y te haremos llegar -periódicamente- una actualización con nuestros últimos artículos. Estamos a tu disposición. Muchas gracias y buena suerte

O consulta todos nuestros artículos desde la página de archivo