Camisa de cuadros, chaqueta de rayas y viceversa

romper-reglas-camisa-cuadros-chaqueta-rayas-viceversa-000“Cada cual aporta su astilla a la hoguera que ilumina el mundo”; Pascal Quignard, escritor francés.

Deberemos tomar buen cuidado (ya lo hemos dicho en más de una ocasión) cuando nos saltamos las reglas, porque para esto hay que tener previamente un gran dominio de las mismas. Las normas, aparte de darnos seguridad y estabilidad, son también fundamento para la coherencia. Sin embargo, no es menos cierto que nada evoluciona anclándose permanentemente a ellas. Algo así sucede cuando elegimos nuestro atuendo a diario.

Una ley no escrita, pero clave cuando elegimos con que prendas nos vestiremos, es que combinar los cuadros de la camisa con las rayas del traje o la blazer y al revés es puro acierto. Hasta ahí todos nos manejamos con cierta soltura.

No obstante existen dos matices que a mi modo de ver que pueden ser importantes. El primero es que si ambos motivos –rayas y cuadros- son de muy distintos tamaños, podremos utilizarlos en el mismo momento a la vez de manera acertada.

Es decir, cuadros con cuadros y líneas con rayas, si. Pero que estos sean de dimensiones (grosores y separaciones) muy distintas (como podemos apreciar en algunas de las fotos señaladas dentro de la galería).

Y el segundo aspecto a tener en cuenta es que cuando las rayas y los cuadros sean de muy similares dimensiones, puede “apagar” un tanto al conjunto dependiendo de si los colores son muy parecidos entre sí. Para esta última condición será aconsejable contrastar con una segunda consideración –frente al espejo- del conjunto antes de confirmar su idoneidad.

Cuando existen dos caminos, escogiendo el menos transitado de ellos nos resultará más fácil llegar antes (o más lejos de donde nos proponemos) que por el que circula la mayoría. Así que una vez asumidas e interiorizadas las pautas del correcto vestir, lo mejor será que procedamos de manera intuitiva. Para que de un primer y único repaso a nuestra elección, decidamos si es o no correcto a juzgar por los sentimientos que se agolpen en nuestro interior.

Las prendas no “andan” solas. Este es el motivo más importante para que nuestra actitud –orgullosa pero no vanidosa- a la hora de vestirlas sea decisiva y nos aporte seguridad. Lo que además servirá como la mejor confrontación de que circulamos por el camino apropiado.

Muchas gracias y buena suerte,