Calzado con hebillas: ¿cuáles, cómo y cuándo?

“Somos las decisiones que tomamos”; Patrick Ness, escritor estadounidense.

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      El mayor desafío a la hora de crear nuestro vestuario es saber elegir. Nuestra elegancia aumenta en función de como acertamos cuando disminuye el grado de formalidad de nuestro atuendo, puesto que mantener el tipo con un traje oscuro y unos Oxford negros resulta relativamente sencillo para casi cualquiera. La cuestión se complica cuando nos adentramos en el vestuario cotidiano.

      Los zapatos con el cierre de tipo hebillas son uno de los tres indispensables, junto con los de cordones y mocasines. Su formalidad se encuentra a medio camino entre ambos. No resultan tan formales como unos zapatos de cordones, pero tampoco tan casual como si no dispusieran de ellos.

      Podemos elegir entre los de una o dos hebillas. Más, es burdo. Los primeros, en negro, tienen un carácter serio por su similitud con el zapato del siglo XVII, aunque su origen sean las sandalias de los monjes de la Edad Media (s. V y XV). Mientras que el segundo, propios de un color marrón, relaja la seriedad de este modelo.

      Entre cuál elegir, si de una o dos hebillas, depende del uso al que lo vayamos a destinar. Los más formales son propios, por ejemplo, de trajes relajados o que se acompañan de un jersey de cuello vuelto; y los segundos de un conjunto con pantalón de vestir y una chaqueta u otra prenda, como la cazadora o ropa de punto, para el torso.

      Al igual que el resto de las pieles que combinamos dentro de nuestro atuendo, las piezas metálicas deben casar entre sí. No formando un kit; pero de combinar el metal de la hebilla del zapato con la del cinturón y/o la caja de nuestro reloj, la delicadeza será evidente.

      El principal inconveniente que se les atribuye a este tipo de calzado –monkstrap– es que el pantalón sufre un acusado desgaste por el roce con este detalle. Nada más lejos de la realidad si el refuerzo de su bajo, que se sustituye fácilmente, recorre todo el perímetro.

      Existen otras características que también personalizan a este tipo de zapatos como son; color de la hebilla (dorada o plateada en el mejor caso), el tipo de la pala (si va agujereada, con puntera, uno o dos colores, tipo de piel, adornos como flecos o costuras perimetrales superiores, refuerzo en el talón, etc.) o la disposición de las hebillas (juntas, separadas, horizontales o inclinadas).

      Respecto a llevarlas sueltas, ¿haríamos esto mismo para el caso de los cordones? pues tampoco en el caso de las hebillas. Aunque, en ocasiones, estén de adorno.

      Si bien me gustan, y los uso para variar y completar mi calzador; considero que los monkstraps no superan a los de cordones ni en belleza, ni en comodidad, ni en ninguna otra faceta. Mis favoritos son los negros de una y los marrones oscuros de dos, ambos muy lisos puesto que bastante llama la atención su característica de metal.

      Mostrarse elegante requiere más sentimiento que razonamiento. Así que, siendo sencillo, será la mejor manera de mostrarse exquisito.

      Muchas gracias y buena suerte,

David García Bragado

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