Calcetines perfectos. Bresciani 1970.

“Estilo es plagiarse a si mismo”; Alfred Hitchcock (1899-1980), director de cine inglés.

      Los calcetines son una de las prendas que más tenemos que renovar de nuestro vestuario. Sufren y se desgastan con rapidez. Paradójicamente resulta bastante complicado comprarlos sin dejarse una pequeña fortuna o que apenas duren.

      Algunos que dispongo de la firma Bresciani me han acompañado durante bastante tiempo. Así que decidí adquirir unos cuantos de la marca italiana de cara a esta nueva temporada.

      No hace falta esperar a que aparezcan los primeros daños para sustituirlos, tan pronto como se nos empiecen a escurrir o aprecien los primeros signos de rozaduras es momento de desecharlos.

      En cuanto a la cuestión práctica, utilizar calcetines de manera habitual es una de las acciones que más retraso por comodidad y como manera a aferrarme al calor. Mas una vez retomada la costumbre, ya no hay vuelta atrás.

      Pedí unos calcetines de lana -merino- al 80 %, siendo el 20 % restante poliamida de nailon para dotar de resistencia y elasticidad al tejido. Y parecen tan finos como unas medias con una suavidad evidente al tacto. El precio prudente.

      La firma de Spirano (Bergamo) fundada por Mario Bresciani solo vende en las mejores boutiques, a minoristas, o a través de tiendas especializadas on line. Aunque en ocasiones -como a mí en esta oportunidad- sirven a particulares con solo remitir un email a: info@bresciani.it.

      Massimiliano Bresciani, hijo de Mario, me cursó el pedido en esta oportunidad.

      Siempre pido grises y azules oscuros, pues son básicos. Los más versátiles e idóneos. Aunque para variar aportando color nunca me faltan los verdes oliva (aunque en esta ocasión parecen algo claros), y rojo burdeos.

      No me atraen en exceso los calcetines con motivos llamativos; si acaso y como límite una pata de gallo o similar estampado resultan apropiados.

      De todas la maneras con los dibujos que más cómodo me siento son con los de pequeños topos y ligeras rayas. El relieve de costilla, en detrimento de los lisos, ya aporta suficiente vistosidad.

      Recomiendo siempre largos. Los cortos son para una edad juvenil. Además, tanto para un traje como para conjunto más relajado siempre ofrecen una mayor seguridad porque nunca se caen.

      Ésta marca dispone de cuatro tallas distintas de pie a elegir, que van desde el número 39 al 46. Y con un elástico superior de 16 centímetros, garantiza que no se bajen de los gemelos. La sensación de ajuste es similar a como si fueran a la medida.

      Resulta necesario tener la precaución de lavarlos en frío, a pesar de que en la etiqueta marque que a un máximo de 30º C, ya que en mi experiencia duran más. Además ayudará hacerlo a mano o dentro de otros calcetines de batalla – o bolsa de tela de protección- en la lavadora.

      Tradición con iniciativa, elegancia no exenta de arrojo y amarrándose a lo propio pero con alas para volar. Esa sería, a mi modo de ver, la manera -perfecta- de proceder en cada elección.

      Muchas gracias y buena suerte,

David García Bragado

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