Cada vez abundan menos imágenes así…

“Las cosas más importantes son a veces las que pasan desapercibidas”; Laurent Gounelle; psicólogo francés.

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      Acudo a misa con la regularidad que mi pereza me lo permite. Es decir, y lo confieso de manera pública, en menos oportunidades de las que debería si fuera consecuente con mis creencias religiosas. El caso es que con motivo de que mi hija pequeña ha comenzado con su preparación en la catequesis, la acompañaré a la iglesia -en familia- para educar con el ejemplo cada Domingo.

      Fue ayer mismo, y nada seria destacable para escribir aquí salvo el detalle que captó mi atención cuando me dirigía a comulgar. Correspondía al vestuario de D. Francisco José Vázquez Vázquez (socialista, alcalde de La Coruña durante 23 años -1983/2006- y 5 como embajador en la Santa Sede -2006/2011-) que estaba allí. Lo intuí de espaldas, y no me sorprendió verlo puesto que vivo a escasos kilómetros de su residencia habitual, él nunca ha escondido sus creencias y, ya retirado, es conocido que permanece en su residencia habitual durante la mayor parte del tiempo.

      Pero a lo que voy. Lo que atrapó mi atención fue lo poco que intuí de su indumentaria. Aunque me fije en todo cuanto me fue posible, defecto profesional, apenas pude captar un esbozo posterior. No era ni el momento ni lo que tocaba, por mucho que me tentara la situación.

      Me quedé con la singularidad de su chaqueta, que no era estándar en absoluto. Sin duda confeccionada de una forma artesanal lucía un pliegue trasero que atravesaba su columna vertebral y se ceñía a su cintura por un tramo -entre costuras- de cinturón trasero que abotonaba en el centro con un par de botones. En el extremo superior del fuelle central remataba un discreto pero delicado bordado a mano. Un fular oscuro que sobresalía por fuera de la chaqueta, color canela de ligero terciopelo, cerraba el conjunto por detrás.

      Del resto no pude apreciar nada más. Como digo no era lo propio, ni lo intenté. No hacía falta, ese sencillo detalle marcaba un hito. Capturó en un instante mi atención y me permitió recordar que no estaba ante un hombre cualquiera con un gusto corriente. El vestuario de Paco Vázquez estaba a la altura del personaje que encarna.

      Hay pocos hombres así hoy en día, y aún quedarán menos con ese estilo en el futuro si juzgamos por el presente. Con el cuidado por los detalles de calidad y la originalidad con clase.

      Si los “pavos reales” necesitan de todo un repertorio de tejidos, complementos, aspavientos y colorines para reclamar la atención del gran publico… a un caballero le basta con sutiles delicadezas para el regocijo del ojo que lo aprecie.

      Muchas gracias y buena suerte,

David García Bragado

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