Atuendo, con diferentes grados de formalidad, para una misma jornada laboral. Fondo y detalles.

“No levantes la voz, mejora tu argumento”; Desmon Tutu, clérigo sudafricano.

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      Se consiguen mejores resultados queriendo que pudiendo. Esto es debido a que disponer de cuantiosos recursos no exige la misma agudeza que cuando los medios son escasos.

      A menudo son los mismos artículos los que componen nuestro atuendo diario. Cuatro principales (chaqueta, pantalón, zapatos y camisa) y al menos otros tantos complementos (corbata, pañuelo, calcetines y otros como cardigan, bufanda, etc.). Por este motivo, con tal de disponer de una comedida cantidad de unidades de cada una de las prendas de mayor relevancia, y sin necesidad de recurrir a los complementos, obtendremos una imagen bien distinta para muchas jornadas con tal de combinarlas entre sí.

      Este conjunto es sumamente versátil, y la idea es variar las prendas cada día. ¿Justifica esto el uso de básicos, y que éstos sean de calidad?. Muchos pensamos que con creces.

      No me estoy refiriendo, en la calidad, a gastar cantidades obscenas de dinero por las prendas. Seis mil euros por una chaqueta, algunos cientos en una sola camisa o varios miles en un par de zapatos es de todo punto de vista exagerado. Ni mucho menos necesario. Sin embargo, disponer de una buena selección de básicos de calidad nos permitirá vestir cada día, de forma variada y con la distinción suficiente.

      La cantidad de prendas, o un extraordinario precio de éstas, no es sinónimo de la calidad que la actitud es capaz de conseguir.

      Para el utilizado conjunto de chaqueta pantalón que vimos en el pasado artículo el cardigan puede ser sustituido por un jersey, con lo que incorporaremos mayor riqueza de variables posibles, y para los zapatos valen casi todos los de cordones y hebillas o mocasines. Solo desentonarían los que son demasiado formales (Oxford lisos negros por ejemplo) o los más sport (naúticos y similares).

      Nos podremos desprender de los calcetines tan pronto hagamos lo propio con la corbata, y el clima lo permita.

      El traje de oficina no otorga similar versatilidad, por eso esta para lo que está, y en caso de recurrir a él tendremos que escoger tejidos adaptados a cada temporada y los colores propios de cada momento del día.

      Por otro lado, a la hora de desprendernos de los artículos durante un mismo día, simplemente necesitamos recurrir al maletín, el coche o lugar de trabajo donde depositar las prendas que no necesitemos en cada momento.

      Muchas gracias y buena suerte,

David García Bragado
Fotografia: Jose M. Salgado
Chaqueta: Alberto Olego. Pantalón: Roberto Basanta. Mocasines: Meermin. Camisa: Pedro del Hierro. Cardigan: Miraggo. Corbata: Lander Urquijo. Pañuelo: Amoreno. Calcetines: Nº 12. Bufanda: Massimo Dutti.

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