Asesorando al novio: Alberto Lopo.

“Los hombre inteligentes quieren aprender. Los demás, enseñar”; Antón Pávlovich Chéjov (1860-1904), escritor ruso.

      Los encuentros que depara el futuro. Nada más llegar a La Coruña en 2002 me hice socio del R. C. Deportivo. Por aquel entonces aún practicaba el deporte rey y lo hacía en el puesto de central; así que no era difícil que reparara con especial atención en los jugadores que ocupaban esa demarcación sobre el césped.

      Durante las ocho temporadas consecutivas que acudí al estadio de Riazor, formaron parte del conjunto herculino contrastadas figuras en la zaga. Jorge Andrade, Fabricio Coloccini, … o el que fichó en 2006, para permanecer durante siete campañas alternas, Alberto Lopo García.

      ¿Quien me iba a decir -trabajando como estaba de ingeniero- que dieciséis años después asesoraría al espigado futbolista catalán, tan contundente como fino en el área propia, que veía desde la grada en su imagen el día de su boda?

      Lopo me llamó a comienzos de este año para consultarme si le podía ayudar con el vestuario para el día de su enlace matrimonial, pues me había conocido a través del blog. Tímido de carácter pero seguro en sus decisiones, de similar forma a como se anticipaba a los delanteros contrarios, contrató mis servicios.

      Alberto tenía las cosas claras. Venía de consultar este artículo y sabía como deseaba vestir.

      Quería una traje (informal) azul claro. Porque -con buen criterio- la ceremonia se celebraba en el exterior, y con la potente fuente de luz natural que proporcionan las Islas Afortunadas resultaba más que apropiado. Quedaba elegir donde hacerlo.

      Mis propuestas fueron dos. O en la sastrería artesanal de Cesáreo García de Loza, sastre con dilatada experiencia, o una confección en la franquicia de Felix Ramiro para no salirnos de la ciudad. Alberto se decantó por la segunda porque ofrecía un servicio completo. Saldría de ese local vestido de la cabeza a los pies.

      El conjunto resultó tan acertado como sencillo. Discreto aunque no le faltan detalles: pañuelo de bolsillo a juego con la camisa, flor discreta también blanca y natural en el ojal y un pin collar entre los picos de la camisa (sutil y refinado) que pone el remate a un delicado conjunto. Los gemelos plateados están en el mismo estilo.

      Puede definirse como de ejemplo de traje “tipo” para novio.

      El futbolista barcelonés dudaba si utilizar una camisa de puños y cuello blancos con el resto en rayas azules. Hubiera sido igualmente una buena elección, pero a mi parecer le hubiera restado contraste y apagado un grado el global del atuendo.

      Los calcetines de idéntico color a la corbata.

      Respecto al calzado no podía ser otro que el negro. Y el cliente se decantó por la hebilla (simple, al ser más formal) en detrimento del cordón para aportar un toque de mayor actualidad.

      El traje tiene un ajuste idóneo, a lo que el deportista físico del novio contribuye notablemente, y tiene todas las características de un atuendo elegante.

      Para mi fue un placer, muy divertido… y me gustó trabajar con el fenomenal equipo de FR Coruña, con especial recuerdo para su dependiente Diego.

      ¿Quién se atreve a vaticinar las sorpresas que nos traerá el nuevo día?

      Muchas gracias y buena suerte,

David García Bragado
Fotografías publicadas con autorización de Alberto Lopo