Carlos (y Ana) Santos de Carlos Santos Shoes: “Nuestros zapatos ganan vida gracias a quienes los calzan”.

“La batalla en la vida no siempre la gana el hombre más fuerte. Tarde o temprano, él que gana es aquél que cree poder hacerlo”; Napoleón Hill, escritor estadounidense.articulo-reportaje-carlos-santos-shoes-00

Detrás de los grandes productos, siempre hay personas grandes. El caso de los zapatos de la firma Carlos Santos Shoes no iba a ser la excepción.

Somos muchos los que la consideramos como probablemente la primera firma de calzado dentro la península ibérica, y una de las mejores referencias a nivel europeo. “Siempre he pensado en hacer las cosas cada vez mejor. Siempre mejor”, fueron las primeras palabras que recuerdo escuchar a Carlos Santos fundador de esta marca de calzado, con sede en San Joao da Madeira y que lleva su nombre, tras nuestro saludo.

Para mi sorpresa, este empresario del calzado me confiesa abiertamente que “no he hecho un zapato en mi vida. Yo soy empresario”, se define. Y de los buenos apostillo yo, por lo que vi y por lo que me confesó: “he tenido que mantener abiertos otros negocios rentables, para así obtener los recursos necesarios para invertir y hacer de Carlos Santos Shoes lo que es hoy en día”.

Desde los 14 años lleva en el sector del calzado. Por este motivo seguramente aún es conocido por su entorno cercano como Carlitos, a pesar de haber cumplido ya las seis décadas. Podemos comprobar que -aparentemente- las asimila muy bien.articulo-reportaje-carlos-santos-shoes-01

Con una clara visión financiera, para dotar de viabilidad económica a su empresa, casi aconseja: “Lo primero es poder subsistir”. Y como segunda regla nos regala: “Hay que insistir en lo que uno desea hasta que lo consigue”.

Para mí la calidad es básica, tanto en las materias primas como del producto acabado. Lo prioritario. De hecho, testamos constantemente todo lo que entra y sale de nuestra fábrica con un minucioso control de calidad”, comenta a lo largo de nuestra conversación.

Del grado de detalle no me queda duda a juzgar por la delicadeza del azucarillo en el café que nos ofrecieron mientras esperábamos para la reunión: ¡Venía acompañado de un sobrecito con azúcar timbrado con la foto de uno de sus modelos de zapatos!. Qué no se podrá esperar del cuidado puesto en sus zapatos.articulo-reportaje-carlos-santos-shoes-02

Como muchos asumimos, detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer. Su caso tampoco es una excepción. Ana Raquel Santos, su hija, es muy responsable de la prestigiosa proyección de esta firma lusa ha alcanzando en los últimos años por toda Europa, con sedes permanentes en Italia (Milán) y Holanda.

Ella es la responsable de marketing y diseño, “su alma creativa”. Habla cinco idiomas con fluidez, continua formándose cada día, y es su talento (junto al de su equipo) el que crea los más bellos modelos de los calzados para la firma.

Como señas de identidad de la personalidad que entrevimos en Ana Santos diré que la creatividad y su encanto personal son sus principales fortalezas. Suele reunir a las siete personas de su equipo -internacional- habitualmente para “Jornadas de Inspiración”. En estas convivencias viajan -periódicamente- por todo el mundo, comparten trabajo y vida en común para crear el ambiente creativo de donde surjan los cientos de modelos que adornan la extensa variedad mostrada en su Showroom.articulo-reportaje-carlos-santos-shoes-04

Además, a tenor de su inicial celo y discreción durante todas las conversaciones anteriores a nuestra visita, así como la amable atención que disfrutamos posteriormente, durante la visita a la fábrica de su padre. No me cabe la menor duda al asegurar que con Ana, el recambio generacional estará asegurado. Así como la continuidad y crecimiento de esta marca portuguesa de referencia.

La fábrica la componen más de 120 personas entre la instalación que visitamos y otra dependencia cercana, donde se cosen las palas (o piezas superiores del calzado), “algunas de las cuales llevan con nosotros desde el principio”, me comenta con orgullo Carlos Alberto Santos.

Diseñadores, técnicos, artesanos, cortadores, mecánicos, cosedores, montadores, troqueladores… cada función es realizada específica y precisamente por su operario. Sin embargo me advierten que: “Nos gusta que los operarios conozcan cuantos más puestos mejor, y roten. Esto es muy bueno para todos”.

Porque esta es otra de sus características, cuidan tanto de sus empleados como a sus clientes. Nos ocuparemos durante los días sucesivos en los correspondientes artículos específicos a la fabricación, pero baste decir (desde mi perspectiva de Ingeniero Técnico con más de tres décadas en tareas de producción y Máster en Prevención de RR. LL.) que el ambiente y/o entorno de trabajo eran -difícilmente- mejorables.articulo-reportaje-carlos-santos-shoes-05

Cada operario ocupaba su puesto, y desarrolla su labor, en un ambiente de trabajo que es muy cómodo y limpio, desde el punto de vista de la ergonomía e higiene industrial. Aspiradores de polvo y virutas, ventiladores depresores para los vapores del pegamento, mascarillas, limpieza impecable, buena iluminación natural y artificial, pasillos amplios… y específicas máquinas para realizar su trabajo, en horario europeo de 8 a 17 h. (con dos descansos para descansar y comer). Ahí es nada.

Si son capaces de motivar a sus trabajadores hasta el punto de lograr que produzcan auténticas joyas artesanas -una a una- y de la mejor calidad, a sus clientes también se les cuida hasta el punto que: “algunos clientes nos remiten sus modelos con más de dos décadas para que se los arreglemos. Y por supuesto lo hacemos con mucho agrado”, comenta Carlos.

En el producto final todo es calidad, la caja de cartón duro, con sus papeles interiores tipo cebolla, bolsas para viaje, folletos informativos, grabados y escritos en el interior de la tapa, con un agujero para su transpiración y goma-espuma para evitar que ser rayen entre ellos… No falta ningún detalle.

Les mueve la pasión por ofrecer el mejor producto, se ve y lo transmiten. Y he de reconocer que si fue arduo y laborioso el lograr ser invitados a conocer las entrañas de su compañía. Lógico y normal. Una vez logrado, nos abrieron su espacio y repasamos hasta el último rincón de su empresa. Lo vemos en dos días. Hasta entonces les damos y deseamos, como a todos vosotros:

Muchas gracias y buena suerte,
Fotografía: © Jose M. Salgado