Año nuevo, vida nueva. Hasta pronto.

“El mundo odia el cambio, sin embargo, es lo único que ha traído el progreso”; Charles Kettering (1876-1958), ingeniero electricista.

      Nada es perdurable salvo el cambio. Llega el momento de hacer un alto en el camino. Es un buen momento puesto que gozamos de salud y estamos en el mejor momento de nuestra historia; y siempre es mejor irse que hundirse. Luego el tiempo dirá si fue para centrar el tiro, pues en movimiento se dispone de menor puntería, para ser más efectivos al mediar cierta distancia o algo definitivo.

      La caballería (caballeros) nunca retrocede, da la vuelta y sigue avanzando. Con este sentimiento aparco esta actividad, al menos con la dedicación casi total que me exigió durante los últimos seis años. A partir de este momento solo me me embarcaré en aquellos proyectos que me motiven de forma especial o cuando menos nos reporten unos beneficios imprescindibles para hacer viable esta plataforma.

      Mantener un blog activo los 365 días del año, abierto durante las 24 horas del día con más de dos mil lectores diarios y una media de casi doscientas mil páginas visitadas al mes no es tarea aficionada. Redes Sociales al margen. La moda masculina, clásica, es una temática tan refinada como minoritaria y no resulta rentable versar sobre ella. Además, son imprescindibles la calidad y el esfuerzo. Ambos conceptos gravosos con los que hay que cumplir. Gastos de desplazamiento, fotógrafos, gestoría, informáticos y alquiler del alojamiento, la seguridad social, los impuestos… y los siempre fatídicos imprevistos son facturas que hay que pagar en €uros (y no con bonitas palabras).

      No hablo ya de cómo valorar las muchas horas de dedicación diaria, allá cada cual en como invierte su tiempo. Pero si que manifiesto mi total desacuerdo sobre esa leyenda urbana de que un “opinador” no cobra por su trabajo aludiendo a que sino su labor no sería sincera, o que nuestra valoración se ve enturbiada, o que no es ético, o que nos volvemos partidistas e interesados. ¿Acaso todo profesional no recibe un salario y vela por los interés de su corporación -bajo su moral- por un dinero a cambio?. Por definición cualquier trabajo percibe prestaciones a cambio de su ejercicio.

      ¿Se pondría usted en manos de un cirujano “aficionado” para que le opere del corazón? Yo no, y valoro mucho aquello que me cuesta.

      De todas las maneras la principal razón para frenar es que no soy multimillonario. VP necesita ingresos para no ser yo el inversor mayoritario, ya que como cualquier ser vivo necesita alimentarse para sobrevivir. Sin facturación no nos mantenemos y por lo tanto no se crece, y mi intención siempre fue hacer de este –vuestro blog– una referencia a nivel mundial. Cuestión para la que se requiere liquidez, y no poca, que se tiene o se debe generar. Internet no es gratis y cada vez costará más estar en este océano (ya sea como visitante o integrante). Al tiempo.

      Que he descuidado la faceta comercial es un hecho. Lo reconozco. Mi verdadero talón de Aquiles. Siempre me atrajo más el conocimiento, la cultura y el hacer que la promoción.… mea culpa. Resulta fundamental saber vender, y ser un buen comercial. Ahí es donde voy a centrarme revisando mi master de ventas. El producto tiene que respaldar, pero he constatado que el valor está en el venta.

      Por otro lado, y tras SXE en Barcelona, ya no me quedan mayores retos en mi querido país y llega la hora de abrirse paso fuera de nuestras fronteras. Ampliar miras; mayor gasto, mayor esfuerzo.

      ¿Realizar mi labor, solo, desde la afición? No, lo siento. Me gusta mucho la elegancia, me encanta, pero hacerlo sin la mejor calidad nunca y, como dije, hay que pagarla. Luego rentabilizarla. Disfruto -también y mucho- de la lectura, del diseño de interiores, la jardinería, el tenis… son tantas las actividades que me gustan y es tan limitado nuestro tiempo.

      Siempre con el convencimiento que lo primero por ser lo más importante es cuidar de la familia y los amigos, por supuesto, y cultivarse uno mismo. A eso quiero dedicar el tiempo que mi trabajo como gestor de datos en el hospital me permita.

      Quedan proyectos en el tintero. El nuevo traje verde con Alberto Olego, la cartera de mano de Bretón o la venta de nuestras zapatillas slippers, la nueva web cuando el nuevo alojamiento no nos eche por modificar la plantilla… De todo ello daremos cuenta, así como de reflexiones, lecturas, opiniones o películas que vaya descubriendo para compartir con todos vosotros. Por amor al arte, a la educación y al caballero que todos llevamos dentro.

      Me quedo con la incógnita de porque con más de 400 millones de hispanohablantes, y apenas esos nativos del inglés como primera lengua tenemos menor repercusión en el Mundo que las webs sajonas. Apostaría a una cuestión sociocultural y de bilingüismo, pero recelo.

      No es un adiós, es un hasta pronto. Al menos este es ahora mi deseo. Hasta cuando las circunstancias nos hagan viables sin épicos sobre esfuerzos, que a la postre resultan contraproducentes o perniciosos, y que después de todo -sabemos- no merecen la pena. La imagen no es una cuestión vital, vivir es lo urgente.

      Muchas gracias por tanta amabilidad, suerte, pero de la buena, y espero que hasta muy pronto.

David García Bragado, a vuestra disposición.
davidgarciabragado@gmail.com

[mc4wp_form]