Ampliando datos de la versión más formal del traje para hombre; el Frac

Ampliando datos de la versión más formal del traje para hombre; el Frac.

“El secreto de la alegría en el trabajo está contenida en una palabra: excelencia. Saber cómo hacer algo así es disfrutarlo”; Pearl Buck novelista norteamericano.

Motivado a partes idénticas tanto para rendir homenaje como en contribuir a mantener vivo -en nuestra memoria colectiva- el traje más formal que disponemos en la actualidad los hombres, el frac. He ido recopilando una serie de información acerca de este vestigio de la época dorada del vestidor para caballero y de la cual deriva la gran mayoría de nuestro vestuario clásico actual.

La resumiré en la siguiente serie de puntos:

Datos históricos
El “tailcoat” inglés se mantiene vigente, aunque con muy restringido uso en la actualidad, y su origen se remonta a finales del siglo XVIII. Concretamente en 1.780 según la historiadora Elvira González Asenjo.

Su diseño se atribuye al dandi por excelencia, George Bryan “Beau” Brummel. Ya que es el que lo usa por primera vez como respuesta a los excesos y coloridos trajes aristocráticos de su época.

Sastrería
El origen del brusco corte delantero en la chaqueta viene motivado por la necesidad de adaptar la levita a las comodidades de los caballeros para la hora de montar a caballo, además de al caminar. De tal manera que por delante llega hasta la cadera, liberalizando el movimiento desde la cintura.

La parte trasera llega hasta la altura de la rodilla en dos finas colas. El faldón es abierto en dos mitades originado para que cada una quedara a un lado de la grupa del caballo.

La chaqueta nunca se abrocha y aún mantiene los botones a la espalda como vestigio de la levita de la que proviene, en el cual se utilizaban para abotonarla al cabalgar y ceñir la espada.

Un error “imperdonable” es que se deje ver parte del chaleco blanco por debajo de la chaqueta en su frontal, pues corresponde a una prenda interior. Ni siquiera cuando se alzan los codos a la hora de bailar.

El chaleco y la camisa van unidos al pantalón a través de una lengüeta textil interior abotonada a la pretina, formando una unidad. Para que incluso después de muchos movimientos se mantenga, el conjunto, en su debido sitio.

Dispone de 4 botones en la manga de la chaqueta y 3 en la hilera, sencilla o cruzada, del chaleco.

En un principio se usaba con calzas, pantalones hasta la mitad de la pierna.

Protocolo
Durante el siglo XIX conviven -y compiten- el frac y el chaqué en el grado de formalidad máxima, si bien es cierto que el primero es usado para la noche y el segundo para antes de las 18 h. Hoy el “morning coat” se considera en exclusiva para la mañana (con la versión negra para la tarde-noche) y corresponde a un grado menor de seriedad y/o distintas ocasiones.

Es la única uniformidad civil que permite las condecoraciones; banda, collares y medallas.

El color original es el blue navy o midnight. Es decir el azul marino más oscuro y cercano al negro.

Detalles mínimos
Todos los botones son forrados de seda negra salvo los del chaleco, que son del mismo tejido pero en blanco.

La camisa posee botonadura en madre perla o metal precioso, con el pecho rígido de pique y almidonados los puños para el uso con gemelos.

El calzado slipers es indicado, solo, si no se abandona la propia casa.

Los calcetines son de seda o hilo de Escocia hasta la rodilla.

Los tirantes deben ser blancos.

Anécdotas
Por ser asociado con la burguesía, y no con el protocolo y el buen gusto, Mijail Gorgachov (en una recepción de Ronald Reagan) y Nicolas Sartorius (a una invitación de nuestro abdicado rey Juan Carlos I) declinan usarlo en el momento para el que es preceptivo.

La elección del blanco y el negro sirven para ceder –galantemente- todo el protagonismo para el color de la ropa a la mujer. Además de una forma de uniformizar, democratizar e igualar el atuendo masculino.

Es todo cuanto he logrado reunir hasta el momento. Si conoces cualquier detalle a mayores y fueras tan amable, te agradeceríamos que nos lo comentaras. Así entre todos completaríamos este documental.

Muchas gracias y buena suerte,