Alianzas de compromiso y otros anillos

anillo-alianza-solitario-sello-hombre-ring-man-alliance-0“La perfección no es cosa pequeña, pero está hecha de pequeñas cosas”; Miguel Ángel.

      Todo detalle marca diferencias. El objeto de menor tamaño de los que portamos en nuestra imagen es nuestro anillo, sin embargo resulta evidente que es igual de significativo que el resto de componentes para que el conjunto sea elegante.

      Existe un proverbio africano que dice: “Si piensas que eres demasiado pequeño como para marcar diferencias, es que no has dormido nunca con un mosquito en la habitación”. Algo así sucede con los anillos en nuestra presencia, si arriesgáramos demasiado en esta joya comprobaríamos como las miradas a nuestro alrededor se centran en él.

      Los adornos en los dedos datan de hace 3.000 años. Ya en la civilización egipcia se le otorgaba a la alianza en el dedo un significado de “contrato” de por vida. Hoy el uso del anillo es cotidiano y habitual por parte de casi todos los que estamos casados.

      Seguramente el modelo más acertado sea el clásico y tradicional, el de siempre. De sección semicircular y muy fino. Aunque algunos modelos tienden a aplanarse incluso a ganar cierto espesor formando un aro más prismático.

      El metal utilizado es el oro de 18 k. en tono amarillo, aunque también se ven en las variedades blanca, metálica de aleaciones o –menos- la rosada.

      En cuanto a otros tipos de joyas para los dedos del hombre parecen haber pasado a mejor vida, salvo excepciones. Aún perduran algunos solitarios con piedras preciosas como el clásico rubí, otros como diamantes o alguna gema azul, propios de hombres de mayor edad y/o abolengo.

      Pertenecen asimismo a otra época, o dirigidos a la aristocracia, los sellos para el dedo meñique. Muchos entendemos que solo resulta adecuado utilizarlo como símbolo de alguna noble condición o sentimiento arraigado. Estos sellos surgieron en la época romana para sellar documentos teniendo siempre a mano el instrumento con el que grabar el lacre derretido.

      Las auténticas joyas de un hombre se reducen a su zapato y reloj, a menudo lo venimos defendiendo. Y con estas piezas de joyería para las manos conviene extremar las precauciones porque resultan muy evidentes. Otras alhajas, tales como cadenas para el cuello, no se ven y pertenecen -pues- a la intimidad de cada uno.

      Un anillo que me merece especial mención, por lo personal, es el de jade o coral negro, variedad que conocí en el Caribe hondureño y el cual utilicé durante algún tiempo. Con significado de compromiso por el indígena, su principal inconveniente es su fragilidad, aunque resulte duro. Es de esas opciones que ratifican que nuestras posibilidades de acierto aumentan con cada intento, y que experimentar es un acto de crecimiento.

      William Glasser, psicólogo estadounidense, asegura que los adultos aprendemos un 95% de lo que enseñamos a otros. Lo que ratifica otra convicción mucho más antigua que reza: “si quieres aprender enseña” (Ciceron s. I a Xto.), así y con esta valoración sobre los anillos reforzamos la idea de que una imagen elegante se consigue cuando la suma de los pequeños detalles se corresponden de igual manera.

      Muchas gracias y buena suerte,

David García Bragado
Fotografía izquierda galería medio: © Will Boehlke de A Suitable Wardrobe

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  • Anonimo

    A mi personalmente no me gustan los anillos en las manos, pero si me gusta cuando un hombre lleva un anillo de compromiso por que realmente lo que refleja es su personalidad y su forma de pensar ante la vida y los valores que eso conlleva, por eso cuanto mas sencillos y nobles mejor. Un saludo

    • vestirseporlospies

      !Que bueno!, muchas gracias por compartir tu impresión estimado. Lo comparto al 100 %… por algo se lleva ¿no? El sentimiento de los objetos es lo que realmente llega.
      Saludos cordiales,