Abrigo para el hombre; el “coat” del caballero

El abrigo del caballero es nuestra prenda principal atendiendo al tamaño y a la cantidad de superficie del cuerpo que nos cubre. La qué lucimos. Además, suele ser una de las mayores y mejores inversiones que realizamos, a la par que de las más rentables, porque su durabilidad es casi eterna y el uso intemporal. Así como no pocas veces perdurará para futuras generaciones.

     Cuando hablamos del abrigo nos referimos al más clásico de todos los modelos el overcoat o abrigo “sobretodo” de los británicos. El que más identifica nuestro estilo, pero que debería ser completado por otros, necesarios modelos de abrigo, para los distintos grados de formalidad en nuestro vestuario. Sabemos por su marcado carácter formal es de adecuado y preferente uso acompañando al traje.

     El abrigo clásico es de una belleza sin par, y viste como ninguna otra prenda. No exagero si digo que con unos buenos zapatos y un buen abrigo el vestidor de un caballero ya está completo al 50%. Éstos son dos elementos que marcan y determinan la calidad del mismo, así como su buen gusto. Un vestidor de caballero no está completo, apenas estará iniciado, si no tiene una prenda de estas características.

     Normalmente con disponer de un modelo de éstos es suficiente, su uso es formal y acompaña a cualquier tipo de traje. Si bien hay que tener en cuenta las características específicas de cada ocasión. Como ya hemos visto es el indicado para las ocasiones de etiqueta, tanto formales como semi-formales. Especialmente acertado me parece en su uso, el acompañarlo por un sombrero de vestir.

     Las variedades son múltiples tanto en colores: toda la gama de grises, azules y marrones, hasta algunos tonos de blancos, verdes y rojos o estampados tweed o incluso de cuadros; como de formas: la hilera de la botonadura puede ser cruzada o simple. Éstos casos puede ser -además- vistos u ocultos.

     Algunos modelos disponen de variados añadidos como son: cinturón, dobladillo en los puños, multitud de tipos de solapas, algunos detalles en las hombreras como los galones (vestigio de su origen militar de finales del XIX, como casi toda la ropa clásica ) y en el pecho como los más variados tipos de bolsillos, etc.

     Sin embargo, el más clásico se caracteriza por su sobriedad, por su largo más abajo de las rodillas llegando hasta la mitad de su espinilla top-coat y tendiendo a más informal cuanto más se acerque a la rodilla o incluso superándola en muy poca distancia.

     Otros detalles como el contraste en el cuello, puntuales modelos con alguna piel en las solapas, el siempre bien recibido ticket pocket, el bolsillo en el pecho al lado izquierdo o botones en las mangas, etc. pueden ser bien acogidos.

     La climatología actual no suele ser tan agresiva, tampoco solemos pasar tanto tiempo en espacios al aire libre, ni pasear con la frecuencia pretérita por zonas muy abiertas, por lo que su uso no es muy continuo, habitual o prolongado.

     No es raro que su utilización se reduzca del coche a la oficina o evento, cine, teatro, restaurante, etc. y de inversa situación. Sin embargo, y aunque solo sea por este breve instante de tiempo, merecerá la pena vestirlo por el deleite que esta prenda aporta cuando se viste y la imagen que transmitimos.

     Si desde un principio hemos hablamos y gustado de defender de una moda clásica que no varía cada seis meses ni se ajusta a tendencias momentáneas, sino que permanece vigente y elegante a lo largo de décadas.

     Este artículo es el que quizás mejor encaja los vaivenes de los tiempos y un modelo de elegante abrigo de nuestros abuelos se puede lucir actualmente con la misma o parecido acierto, sin más que realizarle los contados retoques son más que agradecidos como vimos en el artículo de nuestras primeras prácticas.

     La principal y casi exclusiva tela con los que se suele confeccionar es la lana virgen de la mejor calidad -cachemira o mezclas- sin olvidar el tweed. Su peso oscila entre los 0,6 kg y los 0,4 kg el metro cuadrado y aunque su confección suele ser menos compleja que la de un traje, se confeccionan también en una gran variedad de versiones.

     Lo que no nos parece ser apropiado, o por lo menos nada elegante, es acompañar nuestros trajes por las modernas pseudoversiones. Hermosas -pero para otras ocasiones- chaquetones: acolchadas plumas, parkas tipo Husky o anoraks, tres cuartos específicos de carretera (Belstaff), marítimas (Paul and Shark), pesca (Barbour) o para usos motoristas.

     Estas son excelentes y me gustan mucho para usar en compañía de un atuendo casual, pero en modo alguno para trajes. Combinar estilo casual con uno informal, y no hablemos para mayores formalidades, hemos visto que no es indicado.

     La tan española capa es un artículo delicatessen.  Solo indicada para los más que atrevidos, casi héroes y avezados caballero que por su singularidad no haremos sino evocarla.

     Sin embargo deben existir alternativas como las versiones más informales, como son los chaquetones y/o tres cuartos, que son también aptos y acertados para determinados caballeros y que aportan un estilo más informal y joven.

     Se caracterizan principalmente por tener una longitud más corta, por encima de las rodillas.

     Me gustaría dejar constancia de las gabardinas. Que son otra alternativa de lo más acertada y elegante, además de muy aconsejable para poner -por lo que venimos diciendo por las relajadas temperaturas que venimos soportando en estas últimas décadas- pero si cabe más húmedas.

     Las estilosas trencas de cuerno de búfalo les pasa de forma similar, al chaquetón. Si bien entiendo que son más indicadas para los caballeros de edades que no han superado la última madurez.

     Los abrigos de cuero, pieles, etc… no serán comentados en este artículo porque su uso no coincide con el gusto y el estilo que nos apasiona.

     Quiero defender el uso del anecdótico pero admirado de nuestro simbolo VP, el pañuelo de bolsillo en el mismo. Porque si nuestro abrigo luce un bolsillo en el pecho, conviene que no perdamos la ocasión para lucir nuestro pañuelo. Ya que si bien es cierto que existe una corriente bien fundamentada que se apoya en que la traducción del inglés “sobre-todo” alude a que es la prenda última, y por lo tanto no cabe nada más por fuera del mismo. No lo es menos que si está confeccionado tiene su utilidad y hemos de dársela. Además éste queda alojado en su interior y se ve solo un esbozo.

     Es también usado -este bolsillo- para portar los guantes, gafas y otros complementos…A mi manera de ver es, cuando menos, arriesgado.

     Si queréis seguir profundizando en este artículo fundamental de nuestro vestidor os recomiendo la lectura del artículo con el que me he encontrado en el que resume los principales tipos y que comparto -encantado- con todos vosotros; La Guía definitiva de los abrigos del hombre.

Muchas gracias y buena suerte,

David García Bragado

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  • luis maria lluc rodriguez

    soy un hombre de 53 años me he criado detras del mostrador de caballero desde los 15 años llevo8años fuera del mundo textil cro y ese gusanillo por la moda no se va y nunca se va a ir.no termino de ver en los comercios aquellas colecciones de chaquetas ,americanas ,todo se traduce a trajes y la chaqueta,esa de cuadros ,espigas,etcetcetc,,,se rompia la uniformidad del tra je y dadba un frescor todo se traduce a ajustarla las personas van embutidas la estetica se pierde por marcar demasiado esa cintura.el dia que comas un poco mas el boton a tomar por rasca y el msculoito pegao antiestetico total ni fasion ni na quev nos han vendido el musculo y el apretujao y se pierde la imagen.otro dia mas que me tengo que ir un abrazo y gracias por compartir este rato

    • Amoreno

      Muy buenos días estimado Luis y muchas gracias por tu reflexión, creo que es un gran debate.
      Tengo que reconocer que mi preferencia es la ropa muy entallada, pero nunca apretada ni marcando efectivamente. Más el estilo de nuestro icono Mr. Grant, es el que tu apuntas, quizás mínimamente holgada.
      Contar con caballeros con tres décadas en el mundo del vestuario del caballero es un auténtico lujo para nosotros por lo que le doy la bienvenida e invito para que nos dé tanta replica como entienda oportuno para nuestro mayor aprendizaje.
      Muchas gracias por tu visita y bienvenido a esta tu página,