Abrigo Balmacaan

“El principio más fuerte de crecimiento humano radica en la elección”; Mary Anne Evans (1819-1880), escritora británica.

      Con esto de los abrigos pasa como con el pedrigí de los perros o la sangre azul de la nobleza. En la vida real hay mucha mezcla, y resulta difícil identificar un ejemplar puro. Lo que por otra parte es un síntoma saludable; de evolución, renovación y riqueza. Todo positivo, nada negativo.

      En casi todos los modelos de sobretodo existe mestizaje, y poca pureza, entre los diferentes patrones.

      Muchas de nuestras prendas clásicas están en el ostracismo. Lo constatamos cada temporada. Sin embargo de manera paradójica, y a falta de mejores diseños creativos, en la actualidad algunas firmas recurren a recuperarlos como síntoma de máxima novedad. Rescatarlos se convierte en vanguardia.

      Acometamos al Balmacaan. Un sobretodo holgado de corte acampanado, cuyo vuelo recuerda al de una capa.

Historia.
Debe su nombre a una finca del condado de Inverness, en la rivera del Lago Ness en las tierras altas de Escocia.
Fue ideado para combatir la crudeza del agua y el viento de los highlands británicos.

Estructura.
El corte de este abrigo es de hilera sencilla y con un largo hasta la rodilla. Sus mangas son del tipo raglan, lo que aparte de facilitar los movimientos del que lo viste también favorece la canalización del agua de lluvia sobre ella.

      Precisamente debido a sus costuras, las imprescindibles y con una orientación perpendicular al suelo, contribuyen a hacer la prenda más impermeable.

      El vuelo de su bajo y lo holgado de sus dimensiones permiten albergar más ropa de resguardo en su interior de forma cómoda.

      Dispone de un cuello prusiano el cual se abotona hasta la misma nuez del gaznate. Corto y redondeado, del tipo camisero club, cuyas solapas se suben para abrigar el cuello. Además, alojan un botón en el interior de uno con una tira textil en el contrario para sujetar ambas puntas.

Tejidos.
Se realizaron en origen con espeso tweed. Hoy en día también se encuentran en tela gabardina. De hecho, la gabardina Macintosh huele mucho a este tipo de abrigo.

Opinión y personajes.
El Balcamann ha sido más utilizado por mujeres que por los hombres, aunque también es justo reconocer que con un largo más reducido y agradecido. Como figuras que lo luzcan, y a pesar de parecer insistente no es menos cierto, G. Bruce Boyer lo ha vestido como nadie. Me consuela pensar que aun tengo edad para alcanzarle. ¿Otro? Yasuto Kamoshita, oriental que por su naturalidad y exotismo racial atrapa cada vez más miradas.

      Mi valoración es que es un abrigo más que acertado, si bien me parece -quizá- de un grado de formalidad un punto menor que un Chesterfield o un Polo.

      Apto para utilizarlo tanto con un pantalón de lana, calvary (tricotina) o franelas, como incluso un vaquero. También con un chino, si el tejido del abrigo es de algodón mercerizado. En el torso una chaqueta de tweed o una prenda de punto Shetland, perfecto.

Firmas.
El también conocido como bale coat por su diminutivo puede encontrarse en firmas como O’Connell’s, Camoshita y Cordings, y ahora en Drake´s… que hace campañones.

      Muchas gracias y buena suerte,

David García Bragado

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