“La mera verdad es que la verdad no existe, todo depende del punto de vista”; Laura Esquivel, escritora mexicana.

      Algunos actores de cine inmortalizaron sus trajes en la gran pantalla como ningún modelo ha sido capaz sobre la mejor pasarela. Con ello demostraron, entre otras muchas cosas y al margen de las dotes interpretativas, que la diferencia entre vestirse y disfrazarse radica en la naturalidad de lo que se hace a diario.

      Esta lista, como toda selección acotada, acarrea injusticias. Puesto que al elegir, de forma automática descartamos otras opciones que seguramente serían igual de acertadas. Lo mejor es que al generar debate a todos enriquecerá.

      En esta relación las premisas fueron: trajes diversos de excelentes películas y sin repetir actor. Tú dirás.

1.- El traje gris de Cary Grant en Con la muerte en los talones (1959).
Aunque lo lucieron con mérito otros actores como Gregory Peck en El hombre del traje gris (1956) o Sean Connery en Goldfinger (1964), me quedo con el que seguramente sea uno de los conjuntos más acertados del Séptimo Arte.

2.- El tweed de Gary Cooper en Ahora y siempre (1934).
Al ganador de dos Oscar por Solo ante el peligro (1941) y el Sargento York (1952) se le podría elegir en cualquier otro papel. Su refinado gusto le llevó a vestir trajes de Savile Row, camisas Turnbull & Asser, zapatos Jonh Loob o sombreros Lock & Co.

3.- La raya diplomática marrón de Robert Redford en El Gran Gatsby (1974).
Dentro del amplio repertorio, y sin obviar la calidad en el vestuario de la última versión protagonizada por Leonardo di Caprio en 2013, destacan también el blanco, el rosa o los de etiqueta (frac y smoking) todos en tres piezas.

4.- El seersucker de Gregory Peck en Matar a un Ruiseñor (1962).
La interpretación del abogado Atticus Finch, por la que recibió una estatuilla, hizo eterno este tejido sureño. Nos quedan, ademas de su imagen, reflexiones como: si quieres conocer de verdad a un hombre, camina con sus zapatos.

5.- El azul oscuro de Christian Bale en American Psycho (2000).
Esta visceral película se vale de la exageración como recurso cinematográfico para ridiculizar a la elegancia banal y superflua. Casi todo el vestuario mostrado por los ejecutivos de Manhattan es destacable.

6.- El Príncipe de Gales de Steven McQueen en El caso de Thomas Crown (1968).
En este film aparecen varios trajes del sastre Douglas Hayward dignos de destacar. Aunque el estampado con tejido escocés gris y azul creó una estampa icónica del género gentleman. Pierce Brosnan lo emuló, que no supero, en su versión de 1999.

7.- El frac de Fred Astaire en Desde aquel beso (1941).
Icono de elegancia. Fred vestía el frac con la misma naturalidad y comodidad que otros hoy visten un chandal. Si existe una imagen de la elegancia suprema en el cine, debería ser esta.

8.- El traje verde de Ryan Gosling en Gangster Squad: brigada de élite (2013).
Como en la vida misma los trajes verdes no abundan, ahora que cuando aparecen si son acertados marcan un hito. Éste es motivo para elegirlo frente a otros vestuarios similares como el de Los Intocables de Eliot Ness (1987) o L.A. Confidential (1997).

9.- El traje negro de Harvey Keitel en Reservoir Dogs (1992).
Si bien es cierto que no es de nuestro agrado este color para el traje, la película lo llevo a su máxima expresión. Se convirtió en todo un clásico a pesar de que el actor cita que “un actor siempre está desnudo en la pantalla, aunque esté vestido”.

10.- El traje blanco Henry Fonda en 12 hombres sin piedad (1957).
También podría valer el nuclear conjunto de Jep Gambardella en La Gran Belleza de Paolo Sorentino pero le falta solera. La magnifica interpretación del jurado N.º 8, primero y único en votar “no culpable” revertiendo al resto, merecen el recuerdo.

11.- El esmoquin de Alain Delon en Borsalino and Co (1974).
La fama de los smoking es de 007 pero el francés ensalzó su papel con un conjunto de tres piezas junto a otro actor igual de merecedor de aparecer en la lista. Jean-Paul Belmondo. Viste además otro conjunto Tux con chaqueta blanca que mejor olvidar.

12.- El azulón de Michael Caine en Asesino implacable (1971).
El inglés encarna a Jack Carter, un despiadado asesino en Newcastle, con una elegancia a la altura de su frialdad. En un ambiente sórdido y gris, antítesis de todo lujo o glamour, destaca el corte inglés de sus trajes.

Muchas gracias y buena suerte,

David García Bragado

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