Las bailarinas “opera pumps”, el zapato de etiqueta para el caballero

 

Las “opera pumps” es un modelo de zapato que la mayoría de los mortales, desafortunadamente, puede que no tengamos la oportunidad de calzarnos en ninguna ocasión, aunque de hacerlo -estas cómodas delicatesen- será una de las experiencias más refinadas que podamos alcanzar en nuestros días a la hora de “vestirnos los pies”. Las zapatillas para la opera, no obstante y a pesar de su improbable uso, merecen ser conocidas por su belleza y singularidad y es más que interesante o distinguido saber apreciar y valorar con todo el detalle. Esto es lo que intentaremos en el presente capítulo, mostraros todo lo que hemos aprendido y las sorpresas que hemos encontrado acerca del zapato más elegante del mundo.

En cuanto a su momento de utilización solo son aptas para vestir con frac o esmoquin, es decir de etiqueta con pajarita, sea esta blanca o negra, pero NUNCA con chaqué; a pesar de ser este un traje formal como hemos visto en anteriores ocasiones. Por lo tanto, ha de ser acompañado por calcetín fino de seda preferiblemente en color negro, siendo también aunque menos acertado, para mi gusto, uno gris o de de lana fina, hilo de escocia o similar.

Están confeccionadas en cuero fino con la superficie exterior en charol y el lazo del empeine denominado de tipo Grosgrain, es de seda y gorgorán. Permanecen desde su aparición en torno al año 1.700 prácticamente sin ninguna alteración. Por lo tanto es un vestigio de las más tradicionales normas de etiqueta, que prácticamente ha desaparecido desde 1930 pero que hablará del delicado gusto del caballero que las luzca.

Disponen de todo el diseño para ser sumamente cómodas e indicadas para el baile clásico en los salones durante las ocasiones festivas, pero se habrá de tener especial cuidado (por su forma tan abierta) ya que se podrían descalzar si no quedan perfectamente ceñidas. De alguna manera a mi me recuerdan a las zapatillas “manoletinas” usadas por los toreros, de la máxima comodidad, pero estas a las que dedicamos el artículo de hoy son bastante más armadas y desde luego específicas para un uso concreto y notable.

Si ya es inverosímil que podamos tener la ocasión de vestir un frac y francamente inusual un esmoquin, aún lo será más que los acompañáramos de estas distinguidas zapatillas para la opera, aunque de hacerlo y tener acceso a ellas no lo dudaría ni un instante, ya que estaríamos consiguiendo la máxima exquisitez en el gusto, el conocimiento de su función y el refinamiento de un caballero, difícilmente superable.

Esta zapatilla derivada del zapato cortesano no es una slipper (principales distinciones es que estas carecen del lazo y se fabrican en terciopelo), aunque aporte una comodidad similar, recordemos que la segunda solo se puede utilizar si no abandonamos nuestro hogar cosa que no pasa con la primera, ya que su uso al ser para el frac y el smoking puede acompañarlo cuando salimos de nuestra casa, pero no para andar por la calle. Ya que ambos son trajes están destinados para lucir bajo techo y en un lugar cerrado y acondicionado.

Su sustitutivo natural son los Oxford de charol a los que aconsejamos sean usados con lazos de seda en vez de los finos cordones con los que vienen “de serie”, para una mayor distinción, en el caso de estos atuendos con corbata de lazo.

Lo que más me ha sorprendido en el estudio de este zapato al que tengo especial predilección es que si bien es cierto lo puntual del uso de este modelo, también lo es que genios como Tom Ford se han hecho eco de su belleza y las utilizaron en sus últimas creaciones para el tux pero es que, por si no fuera suficiente, en esta su próxima campaña -de otoño/invierno 2013- que ha realizado la presenta como zapato exclusivo para vestir con el tuxedo.

 Quién sabe si gracias a este genio que resucitó la marca Gucci antes de crear su propia marca, con su nombre hipocorístico y segundo apellido, será capaz de relanzar muchos años después este bello calzado. Nosotros por nuestra parte contribuiremos con este artículo que esperamos que te resulte interesante.

A ti que te parece esta pieza de museo para calzarse en tan especiales ocasiones.

  • Me encantan, pero como siempre digo, no todos los hombres pueden. Este tipo de calzado, tan arriesgado, es para un hombre con un fisico y una elegancia particular, no cualquiera podría llevarlas con dignidad. 🙂
    Saludos
    Conchy

    http://www.ccfashion.es/

    • Amoreno

      Muchas gracias por tu visita y comentario, estimada amiga Conchy. Bienvenida a esta tu casa.